Un paseo por Le Panier, en Marsella

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Al sur de Francia está la ciudad de Marsella, la segunda ciudad más poblada del país y un sitio popular entre el turismo internacional. Es una ciudad muy antigua y con una rica historia, pero la mayor parte de su casco histórico, testigo de esta historia, fue destruido por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Después la ciudad fue reconstruida y pasados los años ’50 llegaron muchos inmigrantes argelinos por lo que hoy la variedad de culturas en sus calles es evidente y atractiva.

Así, la parte más antigua de Marsella que hoy sobrevive es el barrio conocido como Le Panier. Le Panier es el lugar original de fundación de la ciudad, del primer pueblo en realidad que la originó, siglos atrás. Lo encontramos justo al lado del puerto de Vieux, en los barrios mas viejos, y es donde vive una gran cantidad de inmigrantes.

Le Panier es en pocas palabras un barrio de la clase trabajadora y lo es desde el siglo XVII, momento en el que la emergente clase media, los burgueses, decide mudarse a los nuevos barrios de la zona este. En el siglo XIX Le Panier se convirtió en un barrio de pescadores y armadores y entonces en esa mutación es que adquiere cierta mala reputación. La llegada de inmigrantes napolitanos y después de los corsos no le suma buena fama.

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Como os dije, en 1943 los alemanes dinamitan a propósito algunos edificios del Panier y todo queda casi reducido a ruinas con gente caminando perdida sobre ellas, pero finalizado el conflicto el barrio se reconstruye y empieza de nuevo a ser un crisol de razas: argelinos, vietnamitas, ciudadanos de las islas Comores, de Magreb. Hoy sigue siendo un barrio que hay que visitar y lo mejor es que se puede hacer a pie sin miedo a perderse.

Dista de ser un barrio de mala reputación como era antes, las fachadas son pintorescas, están pintadas y los artesanos y alfareros han regresado a sus calles para abrir tiendas, comercios, bares, cafeterías y restaurantes. Le Panier está en una zona alta por lo que un buen paseo empieza por la empinada subida des Accoules, una rampa medieval que tiene un pasamanos en el centro y a cuya izquierda está el edificio mas antiguo del barrio, del siglo XVII.

En el Panier no hay que dejar de ver: la Place de Lenche, una plazoleta muy bonita que está donde antes estaba el ágora griega, la Place des Treize Cantons con sus bares y la famosa chocolatería del Panier, la Vieille Charité, el antiguo hospicio hoy albergue de varios museos, el Taller Artera done los artesanos pintan las figuras de Belén, el taller de alfarería Sardine d’Argile, la hermosa Place des Moulins y para terminar, bajando por la rue de Lorette, uno deja atrás esta ciudad medieval de callejas estrechas y plazas pequeñas para bajar de nuevo al puerto y contemplar cómo la dejó Haussman, el gran urbanista del siglo XIX.

Una botella de agua, zapatos cómodos, un mapa, la cámara de fotos y muchas ganas de salir a la aventura. Con eso solo ya estás listo para conocer Le Panier.

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