Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla

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Como aficionado que soy a los viajes y a la historia, intento siempre, ante todo, conocer los origenes de la ciudad que quiero visitar. Es importante conocer sus raíces, su pasado, para comprender su presente. Santa Cruz de Tenerife no podía ser una excepción, y es que la propia ciudad lleva su Historia inscrita en su mismo nombre.

Las disputas políticas entre Portugal y Castilla por el dominio marítimo del Atlántico habían sido continuas en aquel siglo XV. Las esperanzas de obtener grandes riquezas y de abrir nuevas vías para el comercio eran el objetivo de ambos Reinos hasta que decidieron firmar un acuerdo que repartiera las conquistas conseguidas allende los mares. De ese modo, gracias a la firma del Tratado de Alcaçovas-Toledo, en el año 1478, Portugal se quedaba con el control de las Madeiras, Azores y Cabo Verde, mientras las Islas Canarias eran incorporadas a la Corona de Castilla.

Hasta aquel año, los castellanos habían conseguido conquistar Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera, de modo que los Reyes Católicos ordenaron conquistar las islas restantes. Gran Canaria fue la primera conquistada; a continuación lo hizo La Palma y finalmente, en el año 1496 sería Tenerife la última en ser conquistada en las Canarias.

En Tenerife 300.000 guanches habitaban la isla divididos en 9 tribus cada uno con su propio Mencey (rey). Por la otra parte, Fernández de Lugo era quien comandaba las tropas castellanas. No parecía, a priori, un combate igualado, pero aún así, Fernández de Lugo pactó con algunas de aquellas tribus entre las que se encontraba la de Anaga, a la que pertenecía la actual Santa Cruz, de modo que la conquista de esos territorios no requirió de ningún enfrentamiento. El principal adversario fue Bencomo, el Mencey de Taoro, y gracias a él y a su hijo Bentor, Tenerife permaneció inconquistable durante casi dos años.

Santa Cruz ocupaba el espacio que los guanches llamaban Añaza, y fue precisamente ahí donde desembarcara por primera vez Fernández de Lugo. Tras su desembarco llegó el momento histórico que determinara el futuro de la ciudad. Allí, el 3 de mayo de 1.494 clavaron la cruz católica de Castilla, la misma que dio nombre a la ciudad. Es, pues, ese día, el de la fundación de la capital tinerfeña que desde entonces pasó a llamarse Santa Cruz de Tenerife. Esa cruz se encuentra aún guardada en la Iglesia de la Concepción y es precisamente esa fecha, el 3 de mayo, una de las más importante del calendario tinerfeño, pues en ella se celebra la fiesta de las Cruces de Mayo.

He aprendido a ir disfrutando de la ciudad. Ciertamente, mi primera visita me deparó una buena sorpresa, pues a pesar del calor que suele hacer allí, es una ciudad muy abierta y que te permite respirar. Sin duda alguna, el estar pegada al mar le da ese aire atlántico tan característico. Aún así, en aquella primera visita me quedó el sabor de ser una gran ciudad muy lejos de la calidez de otros municipios como La Orotava, La Laguna o incluso el Puerto de la Cruz, cuyos núcleos urbanos son muchos más pequeños.

Sin embargo, Santa Cruz es una ciudad que se aprende a tomarle el gusto poco a poco, con cada visita. Por lo pronto, la llegada a la misma es realmente bonita, pues desde la Autopista del Norte, y en dirección a la Avenida 3 de Mayo, vamos bajando en pendiente hasta el mismo mar que se va abriendo poco a poco ante nuestros ojos. A mano izquierda, y limitando por detrás a la ciudad, están las bellísimas montañas tinerfeñas de modo que Santa Cruz se alza entre la bahía y el Macizo de Anaga.

Poco a poco, y os recomiendo que a pie, iréis descubriendo sus encantos.

En primer lugar y en las cercanías de la Avenida 3 de Mayo, el moderno Auditorio de Tenerife que se ha convertido en su símbolo y que fuera construido por Santiago Calatrava. En el área metropolitana, y si os gustan las iglesias, deberíais visitar la referida Iglesia de la Concepción, la principal de la ciudad (de hecho, los de Santa Cruz, la llaman Catedral aunque realmente no lo sea). Fue construida sobre la antigua ermita que construyeron los españoles cuando desembarcaron en la isla, y como he dicho antes, guarda la antigua cruz que le ha dado nombre a la ciudad. También de histórica podríamos nombrar a la Iglesia de San Francisco de Asís, donde se guarda el Cristo de la Santa Cruz, muy conocido en la ciudad.

De los siglos XV, XVI y XVII, cuando la ciudad, por su situación geográfica, solía ser atacada por los piratas, conserva algunos edificios, como el popular Castillo de los Negros y la Torre de San Andrés. También deberiáis acercaros hasta el Fuerte Almeyda que ahora alberga el Museo Militar de Canarias.

Si habéis seguido mi recomendación, y habéis dejado el coche en las cercanías del Auditorio o en el párking que hay frente al puerto, os recomiendo que sigáis andando junto a la línea marítima y lleguéis hasta la Plaza de España donde hay un lago artificial con fuentes. Es una plaza muy turísticas con sitios donde podréis tomaros tranquilamente las clásicas papitas con mojo y una cerveza Dorada, o un platito de queso a la plancha. Enfrente está la Plaza de la Candelaria, y entrando al interior de la ciudad, la Plaza Weyler. Cerca a esta plaza está el Parque García Sanabria, que aunque es pequeñito resulta muy agradable de pasear.

Hay muchos más rincones en la ciudad, sin duda, pero os recomiendo, por último, volver de nuevo a por el coche (podéis hacerlo en el recientemente construido tranvía) y tomaros un baño en alguna de las playas que tiene la capital. Os podría mencionar varias, como la Playa de Las Gaviotas o la de Antequera, o iros a los lagos artificiales del Parque Marítimo César Manrique, que él mismo diseñó, pero sin duda, la que debéis visitar, sobre todo por lo famosa, es la Playa de las Teresitas, que aunque también es artificial (se ganó al mar trayendo arena del desierto del Sahara), es la más apreciada por los propios tinerfeños.

Santa Cruz quizás sea la más urbana de todas las ciudades de Tenerife, pero como bien podéis ver, bien que se merece una escapada…

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2 comentarios

  1. Noa dice:

    el metro de esa ciudad es una mierda

  2. admin dice:

    Hola, Noa:

    Pues no es por nada, pero Santa Cruz de Tenerife NO tiene metro…

    Un saludo

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