Las Montañas Rocosas de Canadá

Parque Nacional de Banff

Si atendéis por un momento a un mapa de Canadá veréis cómo todo el extremo oeste de este enorme país está dominado por los hermosos paisajes y los parques nacionales comprendidos en las célebres Montañas Rocosas. Un sistema de cordilleras tan grande que corre por la costa occidental de América del Norte, atravesando incluso Alaska y llegando hasta el suroeste de Estados Unidos.

Hoy hablaremos de las Montañas Rocosas que afectan al territorio canadiense. Situadas en las provincias de Alberta y la Columbia Británica, a 800 kilómetros al este de Vancouver, esta sucesión de cordilleras y hasta siete parques nacionales alberga en su fisonomía grandes cumbres, glaciares, lagos, cascadas, cañones, grutas calcáreas… todo un auténtico arsenal para los amantes de la naturaleza, la fotografía y las actividades al aire libre.

Los siete parques nacionales son los de Banff, Jasper, Kootenay, Yoho, Mount Robson, Mount Assiniboine y Hamber. Asimismo cuenta con una serie de cordilleras, paralelas entre sí, que son las de Western Ranges, Main Ranges, Front Ranges y las Foothills. De todas ellas tal vez la más espectacular sea la de Main Ranges, con sus increíbles glaciares y campos de hielo.

Con todos estos atractivos está de más decir que las Montañas Rocosas presentan una de las estampas paisajísticas más impresionantes del mundo. La cima más alta dentro de estas montañas es la del Monte Robson, con casi 4.000 metros de altura, seguido por el Monte Columbia, de 3.700 metros, y el Monte Ulysses, con algo más de 3.000. Sus cumbres nevadas, erigidas sobre verdes valles, son auténticas postales de ensueño.

Lo más recomendable para iniciar la visita a las Montañas Rocosas (e incluso para buscar alojamiento) es dirigirse hasta Banff, la ciudad más grande situada en el Parque Nacional de Banff. La encontramos a poco más de hora y media en coche de Calgary, y posiblemente sea el mejor lugar para situar nuestro campamento base, ya que dispone de servicios suficientes para nuestra estancia. La estancia en Banff siempre y cuando no queramos hacer viajes muchos más largos, que en esta zona de Canadá se pueden hacer fácilmente en tren. Precisamente por estos lares corre el mítico ferrocarril transcanadiense, que conecta Vancouver con Montreal, o lo que es lo mismo, una distancia de más de 4.500 kilómetros de oeste a este del país.

Banff es una ciudad rodeada de cumbres rocosas y nevadas desde la que podemos organizar multitud de actividades: paseos a caballo, senderismo, esquí con las estaciones de Calgary y alrededores, recorridos en bicicleta, alpinismo, escalada, etc… Apenas sesenta kilómetros al noroeste de Banf se encuentra Lake Louise, también dentro del Parque Nacional de Banff. Más pequeña que la anterior, es un lugar mucho más tranquilo, aunque con menos recursos.

Rocky Mountanieer

Este pueblo toma el nombre precisamente de uno de los grandes atractivos de estas Montañas Rocosas. A partir de él se superponen una cascada sucesiva de cumbres nevadas, picos dentados y otros lagos, como el Lake Morraine o el Lake Minnewanka. En ambos se puede hacer un pequeño paseo en lancha, tomar un picnic en la orilla o disfrutar de las vistas haciendo senderismo por los picos que los bordean.

Más al norte nuestro siguiente destino sería Jasper, a casi 300 kilómetros de Banff. Durante el camino la visita al Glaciar Columbia o Athabasca, de 325 kilómetros cuadrados de superficie. El deshielo de este glaciar forman las impresionantes cataratas de Athabasca. El recorrido se puede hacer en coche o incluso en tren, disfrutando del paisaje. Si queréis deteneros a hacer fotos lo mejor, sin duda, el coche.

Para recorrer las Montañas Rocosas con tranquilidad se necesitarían al menos unos diez días como mínimo. Hay que discernir bien cuáles serían nuestros puntos de interés: si visitar ciudades, pueblos, etc… o disfrutar practicando algún deporte, actividad o simplemente contemplar el paisaje. Hay algunas visitas y lugares en todo este conjunto que se antojan como imprescindibles.

Entre ellas el Monte Robson, los lagos del Parque Nacional de Jasper en los que se puede practicar piragüismo o kayak, el Glaciar de Athabasca en la Columbia Británica, el Lago Louise, el Cañón Johnston del Parque Nacional de Banff, o los lagos Emerald y O’Hara del Parque Nacional de Yoho (el mejor lugar para montar a caballo y vivir la experiencia). Son tantas las opciones que podemos tener.

Lo que sí se puede decir es que una ruta por las Montañas Rocosas de Canadá es uno de los viajes más excelsos que todo buen turista debería hacer alguna vez en su vida. Paisajes de ensueño, cumbres nevadas, valles y una fauna y flora de gran valor. Más de 56 especies de mamíferos y 280 especies de aves se contabilizan en los diferentes parques nacionales.

– Información adicional

El coche es posiblemente el mejor medio de transporte para movernos por las Montañas Rocosas. Como os decía anteriormente lo mejor es llegar hasta el Aeropuerto de Calgary, y desde allí rumbo a Banff, donde se inicia nuestra visita (mucho mejor que ir en coche desde Vancouver, ya que son 800 kilómetros) Eso sí, recorrer en coche buena parte de estas Montañas Rocosas supone hacer bastantes kilómetros, por lo que siempre habrá que ir bien provistos de alimentos, servicios, etc…

Otra opción a considerar es el célebre Rocky Mountanieer, el tren que discurre por las Montañas Rocosas, el servicio ferroviario privado más grande de Norteamérica. Desde Vancouver se puede viajar en este tren hasta lugares como Jasper, Banff o Calgary. Este viaje suele ser de dos días, y el tren dispone de vagones miradores con cúpulas de cristal para poder contemplar las maravillas de paisaje.

Foto 1 Vía Rocky Mountain Magacine
Foto 2 Vía Canadian Rockies

Tags:

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top