Las cataratas de Iguazú, fuerza de la Naturaleza

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Las Cataratas de Iguazú nos reciben con una intensa nube de vapor que asciende desde el mismo corazón de la frondosa selva tropical en que se hallan emplazadas. “Parece que el bosque arde”, se oye decir a algunos viajeros que miran atónitos desde la ventanilla del avión a casi 5.000 pies del suelo, en pleno acercamiento al aeropuerto Aristóbulo del Valle, de Puerto Iguazú.

Poco rato después nos encontramos embarcados en uno de los cansados buses que conectan la pequeña terminal con los diferentes hoteles que jalonan las proximidades de las más bellas y numerosas cascadas que invaden Argentina, Brasil y Paraguay.

Los tres países comparten una parte de esta Maravilla de la Naturaleza, aunque la zona más turística se encuentra en territorios argentinos y brasileños, muy diferentes el uno del otro: más salvaje y abrumador el primero, más panorámico y vistoso el segundo. Pero, a fin de cuentas, 67.000 hectáreas de paraísos tropicales que albergan en buenas épocas, hasta 275 cascadas bellísimas que se formaron hace millones de años por el fuerte desnivel existente entre la placa tectónica brasileña y el río Iguazú, origen cierto éste, pero menos bello que el que nos cuentan las leyendas locales, para quienes el desgraciado amor entre Naipí, joven india, y Tarobá, un príncipe indígena local, fue la consecuencia lógica de esta muestra de amor eterno. Perseguida por la diosa Boi, a quien debía ser sacrificada, Tarobá fue convertido en árbol, mientras Naipí fue transformada en agua, y desde entonces, el joven ve eternamente pasar por delante suya a la joven, sin poderla tocar (leyenda de las Cataratas de Iguazú).

Fue en el año 1541 cuando el explorador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca las descubrió mostrando al mundo los más de 27 kilómetros que recorren el punto donde un día se desplazara la placa hasta la famosa Garganta del Diablo, punto culminante de nuestro viaje a Iguazú.

Si buscáis un alojamiento espectacular y cómodo para visitarlas, y no os importa el precio, os recomiendo el Sheraton Internacional Iguazú, cuyas habitaciones os permitirán levantaros por las mañanas, salir a la terraza y disfrutar de las vistas frontales a las cataratas. O tomar el desayuno con vistas a unos magníficos saltos de agua. Además, este hotel, el Sheraton, es la puerta de entrada para visitar la parte argentina de las cataratas de Iguazú.

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El circuito Inferior

Este circuito, que se hace a pie, y no hace falta guía pues el recorrido está perfectamente señalizado, nos llevará al mismo pie de las cataratas. Impresiona ver lo cerca que se puede llegar a estar, mirar arriba y ver caer desde el mismo cielo litros y más litros de agua que rugen enfebrecidos mientras se lanzan al abismo. Sos dos horas, aproximadamente, de pasear entre los lugares más salvajes y bellos que podáis imaginar y que nos llevarán al Salto Alvar Núñez o al de Lanusse. Puentes de madera, caminos entre verdes arboles, vegetación intensa, y todo nos descubrirá, como si de auténticos exploradores se tratara, un mundo acuático asombroso.

El circuito Superior

Esta parte de la visita es más despejado aunque igualmente fácil de seguir. En él nos iremos situando poco a poco por encima de las mismas cataratas, por lo que la visión es mucho más despejada y menos sorprendente. Aunque igualmente bella, este circuito no nos asombra con sus vericuetos y giros inesperados, pues nos permite ir divisando a lo lejos a las cascadas a las que nos vamos acercando.

El Salto Dos Hermanas, el Chico Alférez, el Bosselli o el Salto San Martín son los más conocidos de este circuito Superior. Este San Martin ya es de por sí, sorprendente e impactante, pues cae en dos tramos, hasta salvar un desnivel de 70 metros de altura entre un atronador rugido que arranca de las mismas entrañas del río. Pero aún así, no es, ni mucho menos, la visita principal, pues poco a poco iremos ascendiendo hasta llegar al punto más alto, el Salto de La Unión, las famosas cascadas que caen en la Garganta del Diablo.

La Garganta del Diablo

No hay palabras para describirlas. Es difícil contar con palabras los sentimientos que se crean allí arriba. Su sonido, como cantos de sirenas, parece confundirte y atraerte.  Sientes como si tu cuerpo se balanceara dispuesto a fundirse con la maravilla que se muestra ante tus ojos. Allí, apoyado sobre la barandilla, con la intensa y opaca nube de vapor que sube desde el corazón de la Garganta, el tiempo pasa, y absorto, sin darte cuenta de que decenas de personas a tu alrededor se mueven, hablan y toman fotos, tus sentidos se centran única y exclusivamente en la cascada. Aquella nube de vapor dejaba paso, más allá de la mirada, a una sucesión interminables de pequeñas cascadas (pequeñas a su lado, claro está) que jalonaban el curso del río y que pintaban el cuadro perfecto para la fantasía de Naipí y Tarobá.

A la Garganta del Diablo se llega en un pequeño trenecito que os acercará hasta una serie de puentes colgantes de madera que pasan sobre los distintos brazos del río, dejando a uno y otro lado, a nuestros pies, las múltiples cascadas, hasta que en el último de elos, alcanzamos a ver aquella tremenda hendidura mortal dibujada en la tierra.

Dejadme que os haga una última recomendación personal: si queréis experiencias fuertes, no dejéis de hacer la excursión en gomones que se hace hasta el mismo pie del Salto de San Andrés. Las aguas bravas conducirán el gomón hasta iros acercando lentamente bajo la cascada. Notaréis como os fluye la adrenalina, como se os acelera el corazón, y, finalmente, viviréis una de las mejores experiencias que cualquier viajero pueda tener.

Del paseo en helicóptero sobre el Parque Nacional de Iguazú… mejor os hablo otro día.

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5 comentarios

  1. Carmen dice:

    ¡¡Me encantaría perderme en un lugar así!!… ¡Gracias por ayudarnos a viajar!

  2. maryanne dice:

    Hola buenas noches, quisiera saber si es cierto que se puede ver el cristo corcobado desde estas cataratas!
    gracias

  3. Javier dice:

    Hola, Maryanne:

    NO, está demasiado lejos, y eso no es más que una leyenda. No se puede ver el Corcovado desde Iguazú.

    Saludos

  4. me gustaria algun dia visitar estas cascadas, seria magico estas ahi

  5. soledad dice:

    HOLA:

    YO ESTUVE ALLI, ES ALGO MARAVILLOSO NUNCA ANTES IMAGINADO POR MI. QUIEN TENGA LA OPOTUNIDAD APROVECHELA…………………………MARAVILLOSO.
    CHILE.

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