La Isla de las Muñecas, destino macabro en México

la-isla-de-las-munecas

Toda la vida he sufrido pesadillas, así que tengo claro que hay ciertas películas que no me conviene ver o ciertos libros que no me conviene leer. Ya soy mayor, pero mi subsconsciente sigue haciendo de las suyas así que por la tranquilidad de mis noches… obvio ciertos temas. Por eso, estoy segura que si llego a poner un pie en esta terrorífica isla no duermo bien en una semana. Se trata de La Isla de las Muñecas, una isla situada en Xochimilco, al sur de México DF, en una región histórica con kilómetros y kilómetros de canales.

Y allí, dentro de esa red de canales navegables, está esta isla pequeña que tuvo un solo habitante vivo aunque hoy en día hay cientos de muñecas decorando el paisaje, como habitantes muertos y macabros. El señor Don Julián Santana Barrera se fue a vivir aquí en los años ’70, se quedó por mas de 25 años y tenía fama de ermitaño y huraño.

Murió a los 80 años pero antes de mudarse a la isla ya era un personaje conocido en Xochimilco pues recorría las calles con una carretilla repleta de verduras que él mismo cultivaba y vendía.

Después de la recorrida terminaba  en una peluquería, un bar, pero no hablaba con nadie. Tiempo después se volcó a Dios y entonces se lo oía hablar de Jesús todo el tiempo. Hablamos de una época en la que solo los sacerdotes tenían la autoridad para hablar de Dios así que la gente empezó a mirarlo mal y de vez en cuando a agredirlo. De hablar de Dios pasó entonces a recoger las muñecas que todos arrojaban a la basura y un buen día desapareció. Cuando las autoridades comenzaron la limpieza, el rescate ecológico de la zona de los canales, apareció la isla donde vivía.

Allí vivía como un ermitaño y en su choza y alrededor había colgado todas las muñecas. Muñecas enteras y trozos de muñecas así que el paisaje era y es aún hoy de película de terror. Él decía que era para espantar a los malos espíritus y hablaba con las muñecas todo el tiempo. Además de su choza-casa había construido otras chozas y algunas las tenía decoradas con recortes de revistas o con mulitas que él mismo realizaba con hojas de maíz.

Cuando murió quedó todo igual y hoy dicen que si vienes a esta parte de México y no visitas esta isla el mismo Don Julián va a ir a espantarte, estés donde estés.

Foto: vía Gogobot

Tags:

Imprimir


1 comentario

  1. Hay mamá¡¡¡¡, es la MISMA isla que sale en la película de la llorona Que miedito me dio……

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top