La Abadía Tintern, en Gales

Abadia de Tintern en Gales

Este enorme y majestuoso edificio religioso medieval es una construcción del siglo XII y aunque hoy solo quedan sus ruinas bastan verlas para saber que era un sitio maravilloso. La Abadía de Tintern fue el primer monasterio de la Orden Cisterciense fundado en Gales y el segundo fundado en toda Inglaterra. Lo cierto es que cuando se habla de abadías y monasterios en esta parte de Europa es común que uno se tope con el nombre de esta orden varias veces.

La Orden Cisterciense aparece como una reacción a la prosperidad y falta de disciplina que caracterizaba a muchos de los monasterios medievales. Alrededor del año 1100 un monje llamado Robert dejó su próspera abadía con un grupo de religiosos para buscar una vida de austeridad y simpleza, siguiendo las máximas de San Benedicto. Para el año 1115 Bernard de Clairvaux se hizo monje y su importante oratoria y conexiones con reyes y papas aseguraron el éxito de la orden Cisterciense llamada así por la primera abadía, Cîteaux.

No eran monjes benedictinos, no usaban el mismo hábito negro, sino que vestían de blanco y rechazan todo lujo y bienestar, seguían una regla de absoluto silencio y básicamente eran vegetarianos. Por ende, su arquitectura era bien simple y austera, como ellos. Aquí, en Tintern llegaron bien temprano, en 1131, y al comienzo vivieron en granjas y edificios de madera hasta que construyeron una iglesia de piedra y claustros.

Abadia de Tintern en Gales

Con el tiempo se irguió la Abadía de Tintern de estilo gótico y ésta pasó a dominar el paisaje. Comenzó a construirse en 1269 y se consagró en 1301 para terminar su historia durante la famosa supresión de los monasterios que llevó a cabo Enrique VIII en 1536. La abadía pasó a manos del Duque de Worcester y parte de los terrenos se entregaron a arrendatarios. Las ruinas de esta hermosa abadía fueron redescubiertas en el siglo XVIII por el movimiento de los románticos, artistas y poetas que buscaban lo sublime y lo hermoso.

A su vez en 1876 llegó el tren y mas turistas y en 1901 las ruinas fueron compradas por la Corona que sacó todas las plantas y enredaderas de sus muros. Hoy podemos verla allí, sin techo, en el medio de un terreno verde y bajo el cielo celeste. Podemos recorrer parte de sus salones interiores, lo que queda de ellos e imaginar (con los letreros que han colocado), cómo fue alguna vez.

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