Fin de semana en crucero por el Lago de Lugano

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El lago de Lugano, en la frontera entre Suiza e Italia, en el cantón de Tesino, ocupa una superficie de 48 km2 y sus cinco brazos forman un mosaico de espejos de agua que se cruza una y otra vez, como si fuesen mil lagos diferentes. Ocho barcos lo recorren diariamente saliendo desde Lugano, permitiéndonos admirar el paisaje pintoresco y descubrir los rincones más románticos.  Precisamente aquí podemos abordar uno de estos cruceros que, partiendo del embarcadero Paradiso, nos llevará hasta la aldea de Marcote, justo frente a la margen lombarda.

El  embarcadero Paradiso, en los suburbios de Lugano, se encuentra al pie del monte San Salvatore a cuya cima, a más de novecientos metros de altura, se puede ascender tomando el funicular. Antes de partir podremos visitar la aldea de Caprino, a la que sólo se puede acceder en barco o a pie dando un gran rodeo; aquí se encontraban antiguamente las bodegas de los comerciantes de Lugano, ya que la falta de sol en invierno garantizaba la conservación.

El crucero nos acerca a continuación al embarcadero de Campione d’Italia, un enclave italiano en el territorio suizo desde 1861; podremos ver el impresionante Casino municipal, un edificio moderno y cubista diseñado por el célebre arquitecto Mario Botta.  Continuando su derrotero hacia el sur, el barco pasa bajo el puente-dique de Melide: construido por Pasquale Lucchini en 1847, divide desde entonces el Ceresio en dos lagos. Al este veremos la aldea de Bissone, al oeste la de Melide, Brusino y justo frente a ésta, la sorprendente aldea de Morcote.

Morcote es una pequeña ciudad de calles estrechas, antiguas casas patricias, valiosos monumentos arquitectónicos y una vegetación impactante que hacen de este pueblo costero ubicado a 10 Km. al sur de la ciudad, “la perla del lago de Lugano” engarzada en el corazón de los Alpes.  Es un destino ideal para los exploradores y entusiastas de la Naturaleza; hospitalaria y tradicional, nos espera con su patrimonio a escala monumental y el Parque Scherrer de inesperada vegetación subtropical.

Está ubicada en el extremo meridional del promontorio de Arbostora; orientada hacia el sur, recibe sol a todas las horas. Una vez aquí, podremos dar unos inolvidables paseos por las orillas del lago y comenzar a conocer su impactante patrimonio arquitectónico y monumental, comenzando por las iglesias de San Antonio Abate y Santa María del Sasso, y también la Ermita de San Antonio da Padova, que se encuentran al final de una monumental escalera de cuatrocientos cuatro escalones.

También visitaremos el cementerio, la torre medieval y si nos queda aliento, trepar al mirador del castillo del siglo XII a 475 metros de altura, esfuerzo que será recompensado con espléndidas vistas.

Dediquemos unos renglones al Parque Scherrer: fue donado por la viudad de Arthur Scherrer, miembro de una familia tradicional de la ciudad, con el deseo explícito de ser abierto al público; alberga una impresionante flora subtropical, como resultado del romanticismo y entusiasmo por la jardinería de su antiguo propietario, que lo llamó “El jardín de las maravillas”.

Si la idea es quedarse, podemos elegir la ciudad de Lugano, en la ribera oeste del lago, una ciudad cosmopolita que cuenta con hotelería de primer nivel, apartamentos, casas rurales, hosterías, casas rurales, alojamientos colectivos y ByB, y una amplia oferta turística. Nos espera con su clima atemperado por la masa de agua del lago y muchos días de sol; su paisaje combina montañas, colinas y llanuras, invitándonos a practicar las distintas opciones de turismo activo como ciclismo de montaña y senderismo, bañarnos en las aguas del lago o en las piscinas de la ciudad. Además cuenta con una gran oferta cultural, museos, espectáculos y conciertos, así como los recorridos por los sitios históricos que conviven con las modernas construcciones que conforman la famosa “nueva arquitectura del Tesino”.

Si prefieren algo más tranquilo podrán optar por alojarse en Morcote, que posee varios hoteles de tres y cuatro estrellas y otros más sencillos.  Comer no será problema: restaurantes, hosterías y bares a orillas del lago ofrecen cocina mediterránea, pastas caseras y especialidades del lago.

Foto: Ayuntamiento de Lugano

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