Escapada a Londres

piccadilly-circus en Londres

Si hablamos de Londres, las aguas están divididas: hay quienes sienten una verdadera pasión por esta ecléctica ciudad que domina el mapa del Reino Unido y luego están los que prefieren aquéllas urbes más señoriales y organizadas como París o Viena.

En lo personal creo que más allá de su arquitectura y su diseño urbanístico el valor agregado de la capital del Reino Unido está precisamente en su espíritu. Porque es una ciudad de lo más cosmopolita, quizá una de las más variadas del mundo. Al caminar por sus calles uno puede encontrar diferentes comunidades, multitud de sabores y aromas, tiendas de todos los rubros, magia y versatilidad. Más allá de gustos, creo que nadie podría negar su apuesta multicultural y su mapa urbano, plagado de una democracia que se siente a flor de piel cuando uno avanza y mira a los alrededores.

Hay dos formas de visitar a Londres y la elección en parte dependerá del tipo de viaje que os guste hacer. Algunos turistas la recorren con la guía en la mano para no olvidar ninguna atracción turística, ningún museo, ningún parque. Luego están los que prefieren respirarla en crudo para así percibir su alma. Son personas que transitan sus calles sin rumbo alguno hasta que de pronto descubren algo que les interesa. Puede ser una tienda de discos o una mercado. También son ávidos exploradores de los espacios verdes y en algunos casos gustan conversar con los habitantes de la ciudad.

Ya sea una u otra elección, lo importante a la hora de descubrir Londres es recordar cuatro o cinco puntos, sobre todo si estáis en plan de fin de semana. Porque es imposible abordarlo todo en una escapada de un par de días, entonces hay que consensuar intereses y prescindir de los detalles.

Si hablamos de Londres, podríamos dividirla en algunos ejes. Por un lado están los monumentos más famosos como el Big Ben o el Palacio de Buckingham, la Adabía de Westminister, el Puente de Londres o la Torre de Londres, construcciones que uno no puede dejar de ver aunque sea para tomarse la correspondiente foto al mejor estilo “Yo estuve aquí”. Otro de los circuitos imprescindibles incluye los famosos parques de la ciudad, siempre tan perfectamente cuidados. Londres es una ciudad que presta especial atención a los espacios verdes y es por eso que algunos de ellos se han transformado en como el Hyde Park, el St. Jame´s Park o el Regent´s Park, donde está el zoológico.

Los museos también merecen la atención y es por eso que podéis visitar los más importantes. De los 180 museos de la ciudad, recomiendo sólo algunos pues de otra forma pasaríais el fin de semana completo en ellos. Los más visitados son el de Madame Tusaud, el British Museum, el Tate Britain y la National Galery.

El centro de Londres merece un párrafo aparte, no sólo porque se trata del corazón de la ciudad sino porque de alguna forma es el mejor lugar para conocer el típico estilo bohemio que tanto gusta. De delimitado por los barrios de West End, Westminster y City of London y subterráneamente por la línea de metro Circle Line, las zonas que componen esta parte de la ciudad expresan lo mejor de Londres, esa heterogeneidad que tanto gusta a los visitantes. Así es como en sus calles angostas podéis encontrar los típicos pubs y restaurantes de interior oscuro o bien esas pequeñas tiendas que a menudo vemos en las películas. Las calles famosas se suceden a gran escala y entre ellas están Oxford Street, Regent Street o Bond Street. En Leicester Square encontraréis muchos cines y teatros mientras que Picadilly Circus es un punto álgido, en donde confluyen varias de las principales arterias de la ciudad.

El Soho, Covent Garden o Chinatown son lugares obligados mientras que el turista no puede abandonar Londres sin pasar por alguno de los muchos mercadillos que laten en la ciudad como Camden Market, Spitafields o Portobello.

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