Escapada a las Islas Columbretes

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Las Columbretes son un pequeño archipiélago ubicado a unos 50 Km. de la costa, en la provincia de Castellón y más específicamente en el término municipal de Castellón de la Plana, en realidad cuatro grupos de islotes de origen volcánico que forman un frágil ecosistema de extraordinaria riqueza y belleza. Son en total 19 hectáreas emergidas de las cuales la mayor parte corresponde a l´Illa Grossa, 14 hectáreas, y el resto a los pequeños grupos de Ferrera, Foradada y Carallot.

Este precioso territorio fue declarado Parque Natural en 1988 y Reserva Natural de la Comunidad Valenciana en 1994 y no se sabe mucho acerca de su historia anterior a 1856, cuando comenzaron las obras para la construcción de un faro y llegaron los primeros habitantes: los fareros y sus familias, que fundaron un pueblo pequeño del cual han llegado hasta nuestros días el faro, automatizado desde 1975, el cementerio, huertos y escaleras de piedra que llegan hasta el mar.

Las islas eran frecuentadas por navegantes y piratas y también contrabandistas, aunque ya el geógrafo Estrabón, en el siglo I antes de nuestra era, las describe bajo el nombre de Ophiusa, debido a la abundancia de serpientes; también en el siglo III Plinio y Mela las llaman Colubraria, de donde deriva su nombre: Columbretes. Es que según unas referencias bibliográficas del siglo XVI, eran inhabitables debido a que estaban cubiertas de víboras y serpientes.

Para saberlo todo acerca de las Islas Columbretes, lo mejor es comenzar el recorrido por el Centro de Información, que se encuentra en el Planetario de Castellón, frente a la Playa del Pinar. Aquí podremos ver una exposición sobre las islas y la pesca; el recorrido se puede realizar en forma autoguiada. Hay también una sala de proyección de audiovisuales y un entorno de pinares e instalaciones de juegos y ocio donde se puede descansar y disfrutar del contacto con la Naturaleza. Allí se pueden contratar las excursiones hacia las islas o informarse acerca de cómo llegar en nuestro propio barco.

Interesará al visitante saber que la única isla que se puede visitar es l’Illa Grossa, debido a la fragilidad del ecosistema; las excursiones se realizan en grupos reducidos acompañados por monitores que dan todas las explicaciones; las visitas son reguladas ya que hay un número máximo de personas que pueden llegar a la isla por día, y la visita a la isla tiene alrededor de dos horas de duración más dos a tres horas de viaje de ida y otro tanto de vuelta.  Se calcula que son visitadas por unas 36000 personas al año.

El recorrido nos permitirá conocer las escaleras del puerto, el faro y el Centro de Visitantes e incluye observación de la naturaleza, con la flora y fauna isleñas en la que se destaca la famosa Lagartija de las Columbretes. Es interesante saber que las serpientes que dieron nombre a la isla ya han desaparecido y sólo se conserva un ejemplar momificado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Párrafo aparte para el entorno marino: el fondo está cubierto por praderas de Cymodocea nodosa, que sirven de refugio para muchísimas especies; también el fondo de maërl, algas calcáreas en las que vive la langosta roja y, a mucha profundidad, la gorgonia roja, única en el Mediterráneo. Hay muchos peces que ni se inmutan ante la presencia humana, como meros, delfines mulares, peces luna y ocasionalmente el rorcual común. Son en total 4400 ha. marinas protegidas como Reserva desde 1990.

Para llegar a las islas deben contratar una excursión, alquilar una embarcación o ir en su propio barco; durante el verano hay un servicio desde Castellón y Peñíscola. Les recordamos que para visitar las islas se necesita autorización.  Si la idea es quedarse les informamos que no es posible acampar pero si llegan en su propio barco, pueden dejarlo en las amarras respetando las indicaciones de la administración del Parque. De todas formas hay una gran oferta de alojamiento tanto en el Grau de Castellón como en Benicasim. En las islas tampoco está permitido comer; si han llevado alimentos para el viaje podrán consumirlos en el barco. El Grau de Castellón tiene un paseo marítimo con restaurantes para todos los gustos y presupuestos.

Foto: Comunidad Autónoma de Valencia

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