El León de Waterloo, monumento en Bélgica

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En la provincia de Waloon Brabant, en Bélgica, está la municipalidad de Waterloo. ¿Os suena este nombre? Bueno, supongo que lo habéis oído nombrar muchas veces durante vuestros estudios y se debe a que este fue el lugar donde tuvo lugar la famosa Batalla de Waterloo en 1815 entre las fuerzas de Napoléon y las tropas alemanas, holandeses y británicas al mando del Duque de Wellington y el ejército prusiano bajo el general von Blücher.

Los ejércitos se encontraron el 18 de junio de 1815 después de que Napoléon regresara de su exilio en Elba y se enterara de la alianza entre sus oponentes en la llamada Séptima Coalición. Decide entocnes invadir los Países Bajos en el lugar donde las tropas enemigas se están organizando y así, entre el 15 de junio (día de los primeros enfrentamientos) hasta el 18 de junio (día de la retirada francesa), tiene lugar la Campaña de Waterloo. Y aunque suponéis bien que se llama así por el lugar geográfico donde tuvo lugar os cuento que el general prusiano quería llamarla de otra forma, pero el empecinado Duque de Wellington insistió en que debían seguir su tradición y bautizarla con el nombre dónde él había pasado la vigilia. Bien british

En fin, que si uno lo piensa bien no han pasado tantos años desde entonces y si estamos por Bélgica podemos acercarnos a conocer la zona. Aquí hay un monumento llamado el León de Waterloo que está situado en lo alto de una colina de forma cónica y artificial. El león conmemora el lugar dónde el Príncipe de Orange fue arrojado de su caballo por una bala de mosquete que le pegó en su hombro durante la batalla. Lo mandó a construir su padre, el Rey Guillermo I de Holanda y se completó en 1826.

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El monumento fue concebido como un símbolo de la victoria aliada más que como un recordatorio individual. El caso es que aunque al rey le gustaba pensar a su hijo como un héroe de guerra muchos historiadores dicen que en realidad era un pésimo oficial. Bien, que se construyó entonces la colina utilizando tierra del campo de batalla: mide 43 metros de alto y tiene una circunferencia de 520 metros. Desde su cima, tras subir 226 escalones,  se tiene una magnífica vista de los alrededores donde los ejércitos de enfrentaron.

El león está montado en un pedestal y su figura pertenece al escudo de armas de la monarquía holandesa, simbolizando coraje y victoria. Pesa 28 toneladas y mide 4.45 metros de altura. Es de hierro fundido y fue traído en un barco por canales desde Liège hasta Bruselas y desde allí en coche tirado a caballo.

Información práctica sobre El León de Waterloo:

. Precio: la subida cuesta 6 euros.

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1 comentario

  1. Este año se ha celebrado el bicentenario de la batalla de Waterloo con una gran reconstrucción histórica. La visita, no obstante, siempre es interesante, por el memorial de la batalla y, como explicas en esta entrada, las magníficas vistas, muchas gracias por recomendarla en tu blog

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