Delhi, Agra y Jaipur, el Triángulo Dorado de la India

Delhi

La India… se dice prácticamente todo con sólo mencionar su nombre. Magia y espiritualidad se confrontan en una mezcla de culturas fascinante. La India es ese país que merece la pena visitarse al menos una vez en la vida. Hay quien incluso viaja a la India, y no puede separarse de ella… ¿Qué tiene este rincón tan hermoso de la tierra?.

Pues aparte de su mezcla y sus contrastes, a veces un tanto caóticos, pero que forman parte del encanto, cuenta con una de las rutas más impresionantes que puedan hacerse jamás. Se trata del Triángulo Dorado de la India, un recorrido mágico y especial que nos llevará por las ciudades de Delhi, Agra y Jaipur.

Se necesitan al menos varios días para hacer este recorrido por las tres ciudades. Tal vez una semana sería el tiempo perfecto, habida cuenta que nos tenemos que desplazar de un lugar a otro, y las carreteras indias no son las que podemos ver en cualquier país occidental.

La primera toma de contacto es con Delhi, capital de la India, a la que podemos llegar perfectamente en avión. Nada más bajaros ya sentiréis ese contraste caótico y a la vez atrayente que empapa esta ciudad. No en vano aquí viven catorce millones de personas, por lo que algo de caos, tráfico y bullicio debe de haber.

Ese bullicio provoca que cada rincón de Delhi pueda ser una sorpresa y una aventura a la vez. Coches, bicicletas, motos, taxis… gente que se cruza, mercadillos, colores, sabores, olores… y una Delhi antigua y otra moderna, y un templo, allá un palacio, y una gigantesca puerta… y la silueta del Fuerte Rojo, tal vez la más fotografiada de Delhi.

En Delhi no hay tiempo para el aburrimiento. La vieja ciudad, del siglo XVII, es un laberinto de callejuelas y templos. Gente entrando y saliendo, mercadillos y paseos por la Mezquita de Jamma Masjid, una de las mezquitas más grandes de la India, sin olvidarnos del Raj Ghat, el mausoleo en el que se encuentran parte de las cenizas de Indira Ghandi.

Al otro lado tenemos la Delhi moderna, aunque no exenta de lugares tremendamente históricos. Porque aquí se puede ver el Minarete Qutab, un minarete de 72 metros de altura, construido a finales del siglo XII, o el Mausoleo de Humayun, un impresionante edificio del que dicen que se inspiró el constructor del Taj Mahal.

Es también aquí, precisamente, en la Delhi moderna, donde se sitúa la Puerta de la India, otro de los rincones que uno siempre se lleva en sus fotos de la ciudad. Esta puerta fue construida para honrar la memoria de los 90.000 soldados que perdieron su vida durante la Primera Guerra Mundial.

Taj Mahal en Agra

Una vez acabada nuestra estancia en Delhi, nuestro siguiente destino sería la mítica ciudad de Agra. Ambas ciudades están separadas por unos 220 kilómetros, y el trayecto se suele realizar en autobús. Como os decíamos antes, las carreteras no son lo mejor que uno se puede encontrar en la India, así que no os extrañéis si tardamos unas cuatro o cinco horas en cubrir el trayecto.

Antes, a mitad de camino, se puede hacer una pequeña parada en el pueblo de Mandawa, famoso por sus Havelis y un centro histórico pequeñito pero que resulta tremendamente encantador. Sobre todo después de venir de una ciudad inmensa como Delhi.

A Agra se la conoce principalmente como la ciudad en la que se encuentra el Taj Mahal. Pero la historia que encierra, y que parte del hecho de ser la antigua capital del imperio mogol, es más que fascinante.Situada a orillas del río Yamuna, Agra fue el resultado del sueño de varios emperadores.

Tantos sueños dieron vida a la maravillosa silueta del Taj Mahal, construido en 1630, el principal reclamo turístico de Agra. Millones de turistas llegan aquí cada año para saborear su blancura, la delicadeza de sus proporciones, la magia y el amor que atraviesan sus muros. Es una pena que la contaminación de la ciudad esté provocando progresivamente que el edificio adquiera un leve tono amarillento.

Pero, además del Taj Mahal, Agra cuenta con otra serie de lugares que, si no fueran por el blanco mausoleo que los ensombrece, serían reconocidos a nivel universal. De ellos hay que destacar principalmente el Fuerte de Agra, o Fuerte Rojo, conocido así por estar construido en piedra arenisca roja en el siglo XVI.

Realmente es un impresionante palacio amurallado, la fortaleza más importante de la India, incluso más que el que podemos ver en Delhi que, curiosamente, lleva el mismo nombre. No en vano, desde 1983 es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En Agra hay otras visitas imprescindibles, que serían el Mausoleo de Itimad Ud Daulah, del siglo XVII, el Mausoleo de Akbar el Grande, construido años antes que el de Itimad, además de los preciosos e idílicos Jardines Ram Bagh, los primeros jardines mogoles de la India.

Jaipur

Una vez conocida Agra ponemos rumbo a nuestro último destino, la ciudad rosa de Jaipur, situada a unos 250 kilómetros de Agra. Antes, a unos 37 kilómetros de Agra, podemos detenernos en la ciudad de Fatehpur Sikkri, ciudad medieval del siglo XVI que cuenta con bellos palacios, templos y fuertes.

Y de allí, ahora sí, llegamos hasta la mágica y colorida Jaipur. Yo precisamente le tengo un especial cariño a esta ciudad, y puedo deciros que es mi rincón favorito de la India. La encuentro muy tradicional, popular, amigable.

Jaipur es una ciudad de colores, de alegría dentro de sus contrastes. El color rosa envuelve la ciudad, un color que embadurnó Jaipur a comienzos del siglo XX, para demostrarle así al Príncipe de Gales, de visita en Jaipur, la hospitalidad de sus gentes. No en todos los sitios se pinta una ciudad de rosa para mostrar su amabilidad, ¿no?.

Pero además de bienvenida, en la provincia de Rajastán, que es donde se ubica Jaipur, el color rosa es símbolo de buena suerte. Yo en Jaipur encuentro menos desorden que en ciudades como Delhi o Agra. Jaipuro fue construida con mimo, en una sucesión perfecta de calles y avenidas, dándole un trazado mucho más correcto.

Ciudad amurallada, en Jaipur hay que visitar el Hawa Mahal, o Palacio de los Vientos, un palacio construido en arenisca rosa y roja en 1799. Resulta impresionante contemplar su fachada. ¿Alguna vez habéis contado sus ventanas?. En total 953… A través de esas ventanas se escondían las mujeres reales del harén, para poder ver la calle sin ser vistas.

Otro hermoso lugar en Jaipur es el Palacio de la Ciudad, o el recientemente nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Jantar Mantar, un observatorio astronómico del siglo XVIII.

A unos once kilómetros de Jaipur se encuentra otro de los símbolos de la ciudad, el Fuerte Amber. Desde la colina en la que se sitúa se puede ver, precisamente, Jaipur. Una excursión perfecta y fascinante, ya que la subida al palacio se puede hacer incluso en elefante.

Pero claro, después de este recorrido por el Triángulo Dorado de la India, acabar con una pequeña excursión en elefante es lo menos que se puede hacer para traernos el último recuerdo de este mágico rincón. Es imposible que me digáis que no merece la pena el capricho, ¿no?.

Foto 1 Vía Simply Airlines
Foto 2 Vía Crown Travel
Foto 3 Vía Taringa

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1 comentario

  1. Armin dice:

    Quiero visitar India en Febrero del 2018

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