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Costa Azahar, escapada a las playas de Castellón

Son ciento veinte kilómetros de playas cálidas y fina arena bañadas por las aguas del Mediterráneo; pertenecen íntegramente a la provincia de Castellón y aunque quizás menos conocidas que sus famosas hermanas de la Costa del Sol, garantizan casi 300 días de sol y una temperatura ideal para disfrutarlas en cualquier época del año. En realidad el desarrollo turístico de Castellón es relativamente nuevo, pues esta provincia se caracteriza por su actividad industrial y agrícola; de hecho, aquí está radicada casi toda la industria cerámica española y la mayor superficie cultivada de naranjos y otros cítricos, cuyas flores blancas y perfumadas han dado nombre a la costa.

A continuación, una pequeña guía de playas para elegir:

Vinaròs: es la primera ciudad que se encuentra viniendo desde el norte. Los nuevos barrios conviven con antiguos edificios de estilo gótico. Tiene una moderna plaza de toros y puerto comercial. La estrella de la región: el langostino de Vinaròs, jugoso y colorido, sutil y sabroso. Es una variedad exclusiva del triángulo que forman la desembocadura del Ebro, las islas Columbretes y el cabo de Oropesa. Si llegan en agosto, podrán participar de la famosa Fiesta del Langostino, que además de saborear en su afamada gastronomía, podrán adquirir en el mercado municipal.

Benicarló: se destaca por su notable casco medieval con mansiones que conservan los escudos nobiliarios. Una larga avenida conecta la ciudad con el mar y el puerto pesquero. Antiguamente se dedicaba a la producción de vinos como el denominado Carlón que llegaba a las colonias americanas a través del puerto de Buenos Aires y fue inmortalizado en un popular tango rioplatense. Su puerto pesquero atrajo gran cantidad de inmigrantes que hoy dan a la ciudad un sabor cosmopolita. Producto estrella: la alcachofa, con Denominación de Origen Protegida en la Unión Europea.

Peñíscola: un paraje de excepcional belleza, custodiado por los enormes acantilados de la Sierra de Irta y dominado por el imponente Castillo de Peñíscola, construido por los templarios en el siglo XIII; es la ciudad más turística de la Comunidad Valenciana y ha sido una verdadera protagonista de la historia. Uno de sus monumentos emblemáticos es el Castillo del Papa Luna; si llegan en agosto podrán disfrutar del impactante Festival de Música Antigua y Barroca, y en cualquier época del año, de los afamados licores creados por este singular personaje en base a sus conocimientos de hierbas y medicina; también se puede visitar el Museo Bodega y adquirir una botella de la Tisana del Papa Luna, un brebaje de hierbas que creó como antídoto ya que creyó haber sido envenenado.

Queda mucho en el tintero, como Alcossebre y su moderno puerto deportivo, Torreblanca con la villa marítima de Torrenostra, Oropesa del Mar también con puerto deportivo, o Benicàssim, cuna del turismo de la Costa Azahar, que exhibe el singular paisaje del Desierto de las Palmas, un parque natural que fue refugio de la orden religiosa  Los Desiertos y en el que abunda la palma; es un conjunto de sierras, valles y barrancos rojizos debido a la presencia del rodeno, surcadas por infinitos senderos, fuentes y manantiales. Conviene comenzar el recorrido por el Centro de Interpretación e Información Ambiental La Bartola, donde además nos informaremos acerca del Centro de recuperación de tortugas y las casi secretas destilerías y bodegas carmelitanas.

Todavía nos quedan por visitar Almassora con sus mansiones de los siglos XIII al XVIII y su Museo de la Naranja, Nules y sus vestigios de la época romana además del Parque L’Estany, una laguna de agua dulce junto al Mediterráneo, Monofa, en la desembocadura del río Belcaire, y Chilches, última etapa de nuestro recorrido, con su castillo y sus románticas historias del Mío Cid.

Es muy fácil llegar a la Costa Azahar a través de la autopista A-7 y acceder a cada uno de sus pueblos por anchas carreteras; también se puede llegar en avión y en barco. Si la idea es quedarse, encontrarán una amplísima oferta de alojamiento para todos los gustos y presupuestos, desde hoteles de lujo hasta campings y sencillas posadas.

Foto: vía Wiki Commons