Caminando por los arrozales de Ubud, Indonesia

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Es cierto que cuando pensamos en Bali pensamos en playas y fiestas nocturnas, muchos turistas con ganas de divertirse y una cultura a nuestros ojos, exótica. Pero esta tierra es tierra de arroz, tierra de plantaciones extensas, verdes, húmedas. Una de las postales mas tradicionales de Indonesia son los arrozales, plantaciones que están en todos lados (incluso puedes verlos al lado del mismo aeropuerto), pero los mas espectaculares y los que se han ganado miles de fotografías son los famosos arrozales de Ubud.

¿Haz caminado alguna vez en arrozales? Bueno, si vas a Indonesia te recomiendo que lo hagas. En ocasiones no hay mejor forma de disfrutar un lugar que enterrándote en él y este es el caso. Ubud es un lugar mágico, un lugar con calles estrechas rodeado de junglas de bambú y un ánimo tranquilo, relajado y muy artístico y cultural. Está rodeado de campos de arroz y por ende es un lugar fabuloso para caminar, andar en bicicleta y tomar fotos. Así, lo mejor es despertar temprano y salir a caminar apenas ha amanecido.

Entonces uno se encuentra con los niños que llegan al colegio desde las granjas vecinas, con los granjeros ya trabajando en el campo y con muchas, pero muchas sonrisas amigables. La vegetación es húmeda y muy verde, hay cocoteros y más allá están los arrozales. El paisaje es realmente hermoso y entonces nos preguntamos… ¿qué hago viviendo en una ciudad de concreto y contaminación?  En fin, que el sendero nos lleva a las afueras de Ubud cruzando un puente rumbo al templo Tjampuhan, Pura Gunung Lebah, uno de los tantos en Ubud, que se dice tiene energía cósmica.

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El camino sigue cruzando una colina de césped hasta llegar a una villa, Bangkiang Sidem, y poco antes de entrar tienes la oportunidad de comprarle a un granjero-comerciante un poco de leche de coco fresca para comenzar la mañana. La vista de los arrozales es magnifica, parecen espejos verdes bajo el sol de la mañana y entonces puedes imaginártelos como espejos plateados bajo la luz de la luna. Te llega el olor del pasto húmedo, el olor de los cocos, las flores, las chimeneas de las casas de las villas a la redonda. Todo te es ajeno y al mismo tiempo natural, como si tuviera mas que ver con la naturaleza de las cosas que tú con tus mochila y tu cámara digital en la mano.

Pero bien, que Ubud tiene cierta atmósfera new age que te devuelve el alma al cuerpo y si te quedas un tiempo prolongado puede cambiarte. O eso dicen, ¿quieres intentarlo?

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