Bretaña, en las costas francesas

Vannes

Situada en el noroeste de Francia, la Bretaña es una de las regiones más históricas y turísticas del país galo. Está comprendida por el Canal de la Mancha, al norte, y el Golfo de Vizcaya, al sur. O lo que es lo mismo, casi 250 kilómetros de costa bañadas por las frías aguas del Océano Atlántico.

Precisamente es este océano el que marca el clima de la región. Allí encontraremos un tiempo muy parecido al que en España suele darse en el norte peninsular. Los veranos no son demasiado calurosos, mientras que los inviernos son suaves y las temperaturas no son para nada extremas. Eso sí, lo que caracteriza a la Bretaña es la humedad. Las lluvias son constantes y pueden darse a lo largo de todo el año.

Esta franja de costa, además del patrimonio y la historia de las ciudades del interior, es lo que ha hecho de la Bretaña, como os decíamos, una de las regiones más turísticas de Francia. Sin ir más lejos, en el país galo se la conoce como la región de los mil rostros, ya que bien podría aparecer como un pequeño país dentro de la propia Francia. Hay turismo para todos los gustos: costero, de playas, turismo rural, histórico, gastronómico, religioso, cultural, etc…

Yo os recomendaría alquilar un coche e ir haciendo un pequeño recorrido por sus principales ciudades y pueblos pintorescos. La historia medieval de la Bretaña nos ha legado ciudades fortificadas, fortalezas y castillos y un amplio abanico de iglesias y monasterios. A esto hay que añadirle el paisaje exuberante en verde y las pequeñas playas y calas que bordean la costa.

Bretaña es también región de vasta cultura. Son famosas las leyendas que cuentan sus lugareños, algunas de ellas en la mítica lengua bretona. Historias de piratas y corsarios, de caballeros y princesas medievales, contadas en el marco incomparable de ciudades dominadas por la figura imponente de un castillo, o en la magnífica atalaya de un acantilado sobre el mar.

Si queréis daros una pequeña escapada por esta región, descubriendo todos y cada uno de estos atractivos, os mencionamos ahora algunas de sus principales ciudades:

– Rennes

Rennes es la capital de la Bretaña. Situada a 300 kilómetros de París, cuenta con un impresionante patrimonio histórico-artístico, ya que más de 80 de sus edificios están declarados como Monumentos Históricos en Francia. Resulta un placer por tanto pasear por su casco viejo, un laberinto de callejuelas empedradas y sinuosas, rodeadas por viejas mansiones y casas del siglo XVI.

En Rennes debemos admirar rincones como la Catedral de San Pablo, construida entre finales del XV y mediados del XIX; la Basílica de Saint Sauveur, del siglo XVIII; la magnífica Ópera de Rennes, inaugurada en 1836 y que se sitúa en la Plaza del Ayuntamiento, corazón del centro histórico de la ciudad; y las Puertas de Mordelaises, principal entrada a Rennes durante la Edad Media.

Saint Malo

– Vannes

Vannes se sitúa a poco más de una hora en coche al suroeste de Rennes. A orillas del Golfo de Morbihan, en la Bahía de Quiberon, fue fundada como emplazamiento galorromano ya en el siglo I a.C. Nada más llegar a ella, y contemplando sus imponentes murallas, descubrimos que estamos ante una de las ciudades más históricas de la región. Precisamente estas murallas tienen su origen a finales del siglo III, aunque su aspecto actual es mucho más posterior.

El aspecto medieval de Vannes puede verse en algunos de sus principales monumentos, como las puertas de San Vicente y Prisión, más antigua esta última y la de San Vicente construida en el siglo XVII, como accesos a Vannes. Hay que destacar también la Catedral de San Pedro, en la que está enterrado San Vicente Ferrer, y sobre todo el Castillo Gaillard, construido en el siglo XV.

– Saint Malo

A unos 70 kilómetros al norte de Rennes aparece la ciudad portuaria y balnearia de Saint Malo. Es de las ciudades más turísticas de la región, tanto por su carácter histórico como por sus playas y por ser ruta de escala de numerosos cruceros que se dirigen al norte de Europa o Gran Bretaña.

Su aspecto más destacado, además del puerto, es el centro histórico, completamente amurallado desde el siglo XIII. Fundada la ciudad un siglo antes, de ella podemos destacar el Torreón del Homenaje, la Grande Porte, la Puerta de San Vicente, simbólico lugar de entrada a la ciudad, el Fuerte Nacional, construido a finales del siglo XVII frente a la playa, y la Catedral de San Vicente, construida en el siglo XII aunque muy reformada tras los bombardeos que sufrió en 1944.

– Dinard

Frente a Saint Malo se halla Dinard, otra ciudad costera y de balneario situada en lo que se conoce como la Costa Esmeralda. Como en Saint Malo, hay que recorrer su centro histórico y disfrutar de las vistas del mar desde el puerto deportivo o el Paseo Clair de Lune. Es muy turística su playa y los edificios pintorescos con aire inglés que se asoman al océano, como el Casino Barierre.

– Otras ciudades a visitar

Merecen la pena ser conocidas las ciudades amuralladas y medievales de Fougeres, Concarneau y Vitré; los pequeños pueblos pintorescos de Moncontour y Rochefort en Terre; además de otras ciudades como Dinan, Paimpol y Saint Renan. Otra de las ciudades costeras que habría que conocer sería Brest, donde destaca su castillo y el Museo de Bellas Artes (aunque Brest fue parcialmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial)

En definitiva, la Bretaña francesa es una de las regiones que deberíamos visitar de manera imprescindible si queremos hacer algo de turismo en Francia. Su costa escarpada, la historia medieval de sus ciudades y la exuberante naturaleza que destila son atractivos más que suficientes.

– Más información

Foto 1 Vía Southern Brittany Cottages

Foto 2 Vía Saint Malo Croix Rouge

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