Verona, la ciudad de los amantes

Casa de Julieta en Verona

Verona será por siempre la ciudad de los enamorados. No París, ni ninguna otra. Sólo la ciudad de la región del Véneto ostenta ese galardón de representar a los amantes y a las historias de amor imposible. El amor es a veces trágico y Shakespeare inmortalizó con su Romeo y Julieta a una ciudad que rezuma por todos sus poros la nostálgica historia de los amantes. Quizás influido por el drama de los Montesco y los Capuletos, paseé por sus calles recordando cada acto de la obra; intentando pensar en cómo hubiera sido aquella ciudad en aquella época; en sus calles empedradas, en los silencios envolventes de la noche italiana, en los balcones vigilantes, en la oscuridad de sus recónditos rincones… Verona me pareció acogedora y muy bella, y sobre todo, muy romántica.

Soy de espíritu sentimental (qué le voy a hacer) y quizás es eso lo que me hizo disfrutarla tanto. Lo que me hizo salir en solitario ya avanzada la noche para perderme por su casco antiguo, cuando ya todos los muchos turistas se habían recogido en sus hoteles. Lo que me hizo, cómo no, dejar mi propio mensaje y mi promesa de amor en un pequeño trozo de la pared de aquella casa mágica de Julieta, en espera de poderla cumplir algún día. Lo que me hizo decirle entre susurros que algún día volvería…

De ascendencia romana (Verona estuvo bajo dominio romano desde el 300 a.C. y fue colonia romana desde el 89 a.C.), la ciudad vivió su apogeo con el gobierno de los Scaligeri, de tan importante influencia en una buena parte del norte italiano, en ciudades como la propia Verona o Milán. Ellos gobernaron, bajo mandato del emperador franco, desde el año 1260 hasta el año 1387. Después pasaría a depender de Milán, y por último caería bajo gobierno veneciano. Curiosamente no fue sino hasta el año 1866 cuando Verona, ya independiente, pasó a formar parte de Italia. Y es que anteriormente, y tras el dominio de Venecia, estuvo a las ordenes del emperador Maximiliano I, luego fue invadida por Napoleón y por último pasó a incorporarse a Austria desde el año 1798 hasta el año 1866.

Llegar a Verona es muy sencillo. Yo lo hice en un coche alquilado desde Venecia. Son apenas 120 kms. lo que las separa, de modo que en un par de horas máximo llegaréis a ella. No obstante, si queréis ir aún más cómodo, el tren os dejará en la estación Verona Porta Nuova. Hay varios trenes intercity que salen tanto de Milán como de Venecia.

Verona se encuentra en la región del Véneto, en las cercanías del Lago di Garda, otro lugar que os recomiendo visitar encarecidamente por su belleza paisajística. El río Adige serpentea por toda la ciudad que queda colocada entre los meandros del mismo, de modo que podréis ver su cauce desde varios puntos de la ciudad. De hecho, para llegar al casco histórico deberéis atravesar uno de los puentes que cruza sobre el río. Yo lo hice por el puente Scaligero que da acceso al Castelvecchio, una fortaleza militar que fuera construido en el año 1354 por Cangrande II. En su interior hoy alberga el Museo Cívico de Arte, pero si no sóis muy de museos, el sólo paso a traves del puentes y de su puerta principal hacia el otro lado del río, es digno de obtener unas buenas fotografías.

Al otro lado del castillo, y continuando por la Vía Roma, prácticamente enfrente del castillo, nos iremos adentrando poco a poco en la parte histórica de la ciudad. Cada paso que damos, será como un paso en el tiempo; como pasar una hoja de la mítica novela que nos dirige hacia el objeto más preciado de los veroneses: el balcón desde donde Romeo y Julieta se declaraban su amor… pero antes, aún nos queda mucho por ver y saborear. Como el Anfiteatro Romano. Antes habremos pasado por la Iglesia de San Zeno, una magnífica iglesia del románico que cuenta en su interior con obras del artista Andrea Mantegna.

Impresionante. No en vano es uno de los principales teatros romanos del mundo y de mejor conservación. Podríamos considerarlo casi una réplica del Coliseo, pero este anfiteatro tiene vida propia. Su visita es obligada. ¡Cómo no adentrarnos en él, subir sus escalinatas y ver el coso donde tantos actos se celebraron cientos de años atrás!

Arena, anfiteatro de Verona

La Arena, que así se llama, es el tercer teatro en importancia de Italia y se encuentra en la plaza Brá, una gran plaza arbolada y muy abierta donde se agolpan restaurantes y cafeterías y que parece construida por los turistas. Construido en el 30 d.C. cuando el emperador Augusto dominaba desde su vasto Imperio medio mundo occidental, tiene 139 metros de largo y 110 de ancho, además de capacidad para 25.000 espectadores. Aún hoy se sigue utilizando en numerosas representaciones. Por si os sirve de utilidad, al lado, en uno de los palacios de la plaza, se encuentra la Oficina de Turismo y el Ayuntamiento de la ciudad.

Llega el momento de callejear. Muchas de estas calles son estrechas y adoquinadas, de casas antiguas y colores entre rosados y amarronados que le dan un tono de calidez y cierta tristeza al lugar.

Desde la plaza Brá podemos adentrarnos por la Via Mazzini, una calle muy turística de tiendas donde bien podréis hacer algunas compras típicas además de disfrutar de la clásica moda italiana. Cuando lleguéis al final de ella, giraros tanto a derecha como a izquierda, porque a ambos lados están nuestras dos próximas visitas.

A la derecha de la vía Mazzini, y continuando por la vía Capello, llegaremos a la Casa de Julieta. No, no penséis que es la casa real. ¿Existió verdaderamente una Julieta que inspirara a Shakespeare? hay opiniones para todos los gustos, pero en concreto, esta casa que se ha convertido en el lugar más visitado de Verona no es ni mucho menos la casa real de la obra literaria. De hecho, esta casa se dedicó al recuerdo de los famosos amantes en el año 1930, sin embargo, he de decir que no ha podido ser mejor elección.

La entrada nos lleva a un cubículo abierto por ambos lados por el que se llega a la plaza central de la casa. En esa habitación, las paredes están literalmente cubiertas por las promesas y los deseos de los amantes que hasta allí se acercan para jurar amor eterno a su prometido/a. Te pasarás un buen rato allí sólo leyendo muchas de esas promesas. Desde las más sencillas hasta bellos poemas dedicados. Y allí, probablemente, tomaréis vuestro propio rotulador para dejar vuestro mensaje (si es que encontráis espacio, claro).

Desde la plaza, que suele estar abarrotada, podréis ver el balcón desde donde supuestamente cuenta la leyenda se declararon amor eterno Romeo y Julieta, y un poco más allá la puerta de acceso a la casa, que podréis visitar habitación por habitación. Aunque evidentemente lo que todos buscan es asomarse al balcón para que el acompañante le haga la foto desde el patio. Debajo del balcón hay una estatua de Julieta en recuerdo a su historia.

Aunque no tiene tantas visitas, la Casa de Romeo también es bastante turística, aunque hoy día la ocupa un restaurante, la Ostería del Duca, con pasajes recordatorios a la obra.

Hacia la izquierda de la vía Mazzini, llegamos a la Plaza delle Erbe, para mi gusto la más bella plaza de Verona, donde destaca su monumentalidad. Aquí se alzaba el antiguo foro romano y donde hoy día se monta un mercado urbano muy vistoso. En los dos extremos se levantan al cielo la Columna del Mercado y la Columna de San Marcos, del año 1523, y en el centro la fuente de la Madonna Verona. La plaza la rodea varios edificios de estilo barroco, como el palacio Maffei

Al lado, entrando por una pequeña calleja que te lleva hasta la Torre dei Lamberti, un campanario octogonal fácilmente localizable, podemos llegar a una placita interior, la plaza de la Signora, donde se halla la que fuera casa de Dante Alligheri, de quien hay una estatua en el centro de la misma.

Podríamos seguir recorriendo calle por calle, pero os hago una última recomendación: el Duomo de Verona (la Catedral). Al final de la plaza delle Erbe se encuentra, a la derecha, la vía Corso Sant’Anastasia. Seguidla casi hasta el fondo hasta el cruce donde se encuentra la iglesia de Santa Anastasia. A la izquierda daréis con la vía del Duomo y al fondo, el Duomo y su plaza. Fue levantada sobre las ruinas de la que fueran dos iglesias paleocristianas y consagrada en el año 1187. Su fachada es de estilo románico, y en su interior podemos presenciar diferentes pasajes del Evangelio, así como alguna obra de Tiziano.

Por cierto, y ya para finalizar… si váis en avión, el aeropuerto de Verona es el Valerio Catullo di Verona, que se encuentra a 12 kms. del centro de la ciudad.

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2 comentarios

  1. gracias por la informacion

  2. claudio molina dice:

    si quereis tomar una hermosa fotografia de Verona, subir al paseo del santuario de Lourdes,….unas de las vistas mas hermosas que he visto de una cuidad….no se arrepentiran, y esta muy cerca .

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