Venecia, la ciudad de los canales

Venecia

De los canales, de las góndolas, del amor, del romanticismo… Venecia es la ciudad de tantas cosas, ¿verdad? Desde siempre ha sido uno de los grandes destinos turísticos en todo el mundo. A muchos les puede parecer un lugar clásico, demasiado manido, pero quien vuelve de Venecia lo hace con esa sonrisa que solo pueden ofrecer las ciudades llenas de magia y seducción.

Además de los canales y los famosos puentes que cruzan sobre ellos, en Venecia el arte y la historia forman parte de un legado cultural de gran interés. Si esta ciudad solo fuera la poderosa fuerza magnética del Gran Canal no sería ni mucho menos lo que es. Nada más atravesar el Puente de la Libertad que nos lleva desde el mar a tierra firme, descubrimos que aquí se respira un ambiente distinto, como de otra época.

Tanto a góndola como a pie, Venecia es una de las ciudades más bonitas del mundo para pasear. Perderse por sus callejuelas, desembocando en alguno de los principales canales, atisbar el atardecer sobre el Campanile o la cúpula de la Basílica de San Marcos, navegar de noche en una velada romántica sobre el Gran Canal… Cuántas cosas pueden hacerse en Venecia, cuántas veces podríamos enamorarnos en ella.

La Plaza de San Marcos es el corazón de Venecia. Turistas y lugareños se apiñan cada día en ella, como si desde aquí fuera mucho más fácil descifrar el gran secreto de esta ciudad. A este espacio se asoman la Basílica de San Marcos y el Campanile, dos de los grandes símbolos venecianos. Construida en el siglo XVI, parece querer señalar con la mirada el enorme campanario de más de cien metros de altura. Subir a él y disfrutar de las vistas panorámicas es uno de los imprescindibles en Venecia.

En la misma Plaza de San Marcos se halla el Palacio Ducal. Dicen los venecianos que simboliza la gloria y el poder que antaño tuvo esta ciudad. Solo hay que echarle un pequeño vistazo a su maravillosa fachada para darse cuenta que no nos engañan en absoluto. Sus muros han sido testigos de muchos de los grandes episodios de la historia de la República de Venecia. Residencia de los dux, fue también sede del gobierno y de la corte de justicia y prisión.

Precisamente esto último es lo que le vincula especialmente con el célebre Puente de los Suspiros. Situado muy cerca de la Plaza de San Marcos, une el Palacio Ducal con la antigua prisión de la Inquisición. Aunque a muchos os lleve a pensar en los suspiros de amor, no tiene nada que ver con ello. Al contrario, fueron los suspiros de los condenados los que le dieron nombre. Suspiros de nostalgia, de dolor. Desde el puente se llevaban para el recuerdo la última imagen en vida de Venecia antes de ser ajusticiados.

Hay otro puente que compite en Venecia de forma sana por ser el más turístico. Se trata del Puente de Rialto, el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal. Construido en el siglo XII (aunque el actual es de finales del XVI) su nombre le viene por el cercano Mercado de Rialto, un lugar que desde primeras horas de la mañana se torna bullicioso y febril. Pasar en góndola o en los pequeños barcos de turistas bajo este puente es otra de las cosas que no os debéis perder de Venecia.

Plaza de San Marcos

Es el Gran Canal, como su nombre indica, el más grande de los canales que cruzan la ciudad. Con casi cuatro kilómetros de longitud, divide a Venecia en dos partes. Desde cualquiera de los pequeños barcos que lo cruzan tendremos unas vistas inigualables. Hay un vaporetto que os lleva desde la estación de Santa Lucía hasta la dársena de San Marcos, en un recorrido en el que veremos algunos de los monumentos y edificios más representativos de la ciudad.

De esos edificios hay que destacar algunas iglesias, que recuerdan el pasado de esplendor de esta ciudad. Podríamos citar Santa María della Salute, cuya cúpula puede verse desde cualquier punto de Venecia; Santa María Gloriosa dei Frari, con un interior majestuoso; San Giorgio Maggiore, situada en la isla del mismo nombre y una de las imágenes venecianas más fotografiadas; y la Basilica dei Santi Giovanni e Paolo, la iglesia más grande de la ciudad.

Como símbolo del carácter cultural de Venecia, la Galería de la Academia. Alberga una de las mejores colecciones de arte italiano que pueden verse en el país. Abarca desde los primeros albores de la pintura veneciana hasta el siglo XVIII. Obras de Tintoretto, Tiziano, Veronese, Da Vinci, esculturas de los más afamados de la época, la encontraréis junto al Puente de la Academia, en la orilla sur del Gran Canal. Los amantes del arte no pueden irse de Venecia sin visitarla.

El sabor de Venecia se aprecia en cada uno de sus rincones. Primavera es un momento del año maravilloso para visitarla. Hay muchos turistas, sí, pero nada comparable a la efusividad del verano. El clima es suave y el sol se proyecta aún dulce sobre las aguas de los canales. En invierno hace bastante frío, con temperaturas incluso por debajo de los cero grados. Además es posible que por culpa de la niebla o el hielo las góndolas o los vaporettos no funcionen a pleno rendimiento.

¿Y durante el famoso carnaval? Venecia celebra una de sus grandes fiestas durante las dos primeras semanas de febrero. Son miles y miles los turistas que se lanzan a esta ciudad provistos con sus máscaras. Es una época magnífica. Fría, pero con un ambiente lleno de magia y diversión. Las noches de carnaval son fascinantes. Las luces parecen colgar de las heladas nocturnas, y hacen de Venecia un lugar aún más mágico.

No vais a poder poner excusas para escaparos de Venecia si esta os quiere apresar para que la conozcáis. De luna de miel, de escapada romántica o simplemente con el fin de pasear por sus calles, esta ciudad tiene para vosotros la emoción de los suspiros. Y, esta vez, no precisamente el de los condenados…

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Foto 1 Vía Faye and Steve
Foto 2 Vía Viajejet

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