Transilvania, en la ruta de Drácula

sibiu

Cuando el novelista irlandés Bram Stoker creó la intrigante figura del conde Drácula, poco podían imaginar en Transilvania que se convertiría con el paso de los años en un lugar turístico gracias a sus muchas leyendas y misterios. Nadie podrá saber jamás a ciencia cierta si ese Drácula que tan terroríficamente nos pintó el escritor era real o ficticio. Se habla de sus parecidos con Vlad Tépes, uno de los más trágicos personajes que ha tenido que sufrir la historia rumana y al que apodaban muy acertadamente como El Empalador, pero lo cierto es que las muchas semejanzas entre uno y otro ha hecho que se asimilen aquellos sitios por los que pasó Tépes con la que hoy es conocido como la ruta de Drácula, empezando por el propio castillo de Bran en el que dicen, porque tampoco se puede afirmar, vivió el Empalador.

Es esta historia que voy a contaros una historia a caballo entre la realidad y la ficción, entre la verdad y la leyenda, pues algunas de las etapas de la ruta están sacadas del propio libro y otras de la auténtica vida de Vlad el Empalador.

¿Quién fue Vlad Tépes? rey de Valaquia, una región de la actual Rumanía, desde el año 1431 al 1476, él sólo, con un minúsculo ejército, fue capaz de llevar en jaque a todo el imperio otomano, por aquellas fechas el más temido y fuerte enemigo con el que cualquier país podía enfrentarse. A punto de entrar en Europa, los otomanos encontraron en Vlad Tépes al escollo que habían de superar para invadir toda la región central. Pero el príncipe valaco, lejos de amilanarse, se enfrentó a ellos y fueron tan crueles sus métodos que los otomanos se aterrorizaban sólo con la mención de su nombre. Si bien fue un héroe para su país, también era temido por su sadismo y su crueldad, no sólo con sus enemigos, sino con cualquiera que osara enfrentársele. De él dicen que murió al frente de un ejército de 200 hombres y luchando contra un ejército turco de 12.000 soldados. Tras él quedaba un reguero de asesinatos, de venganzas, de muertes innecesarias y de muchas leyendas y misterios.

Hoy día, en las regiones interiores del país, en los pueblos cuya tradición ancestral aun rige su cultura, la sola mención tanto de su nombre, como del de Drácula, provoca auténtico pavor.

Bistrita es el comienzo de la historia de Drácula. Desde allí, el paso del Borgo nos llevará hasta el imponente edificio del Hotel Drácula, construido en el año 1983 en el lugar que según el escritor irlandés se levantaba el castillo de Drácula. De ese modo, con un guiño al libro, se rememora la historia del vampiro más famoso. Sin embargo, lejos de resultar un lugar tenebroso, se trata de un magnífico edificio de estilo medieval que domina todo el paisaje de la zona desde su altura y que está rodeado de prados y bosques.

De la mano del auténtico Vlad Draculea, el personaje histórico (no el de ficción), nos marchamos a Sighisoara, lugar de nacimiento del macabro príncipe. Tal número alcanzaron sus víctimas que la ciudad aun recuerda a aquellos muertos tanto valacos como sajones que cayeron bajo su yugo. En la ciudad, un restaurante local se precia de estar en la que fuera la auténtica casa natal de Vlad.

Sighisoara, una ciudad preciosa de ver de día, pero que pone los pelos de punta de noche si nos dejamos llevar por sus historias, es una ciudad amurallada totalmente medieval que además es Patrimonio de la Humanidad. destacan su Torre del Reloj, del siglo XIV, y la Iglesia de la Montaña, de la misma época. En las cercanías, en Medias, estuvo encerrado durante un tiempo Vlad Tépes, en el año 1461, en la torre de la iglesia de Santa Margarita.

Brasov es una auténtica preciosidad de ciudad, para muchos, la más bella de Rumanía, y también sede del castillo de Bran, al que consideran el auténtico castillo de Vlad Tépes. Dicho castillo construido en el siglo XIV para defenderse de los otomanos, se alza majestuoso e imponente sobre la ciudad en la que, además, destaca el arte gótico de su misteriosa Basílica Negra.

brasov

Sibiu es otro de los puntos ineludibles en la ruta de Drácula, no sólo por su belleza, sino por su historia. La ciudad, cuando estuvo en manos sajonas, fue sitiada por Vlad Tépes, y tras las penurias que hubo de sufrir, finalmente cayó en las bárbaras manos de El Empalador, quien hizo honor a su apodo dentro de los límites de la ciudad. Sibiu crece alrededor de una preciosa Plaza Mayor, y destaca por los arroyos que la cruzan y los viejos puentes de madera que se alzan sobre el cauce de éstos. Alrededor más y más angostas calles empedradas y antiguas casas que le dan a Sibiu su característico aspecto medieval.

Por último, nos adentramos en Valaquia, el antiguo reino de Vlad.

Tirgoviste es el corazón de Valaquia y de la ruta de drácula. Allí estuvo la corte del rey Vlad Tépes, y es en esa ciudad donde está el más conocido museo de Drácula, en la Torre del Ocaso.

En las cercanías, en Poienari, hay un castillo que tiene una trágica y macabra historia, pues sus constructores murieron en él asesinados por Tépes. También en aquel castillo murieron muchos de los nobles que se oponían al rey y a su corte en Tirgoviste.

Podríamos mencionar algunos otros lugares relacionados con la historia de ficción o con la real, pero nos quedaríamos con uno último: el monasterio de Snagov, donde cuenta la historia que probablemente estén los restos de Vlad Draculea, aunque eso es parte de una historia mítica, pues sus restos aún no han podido ser encontrados…

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