Pisa y su Campo de los Milagros

Duomo y Pisa de fondo

Los cipreses que jalonan los campos de la Toscana parecían ir dándonos la bienvenida a Pisa a través de las ventanillas del tren. No era demasiado recorrido desde Florencia, apenas una hora y media, por lo que la excursión podríamos hacerla en el mismo día y al mismo tiempo disfrutar de los tranquilos y nostálgicos paisajes toscanos, con sus viñedos, con sus olivares y sus casas de labranzas, y con el pequeño jaspeado de los castillos que allá a lo lejos se divisan de vez en cuando.

Pisa nos recibió con los brazos abiertos. Es una pequeña ciudad que parece detenida en el tiempo, de no ser por el continuo movimiento de turistas en su casco histórico. Pero además, es una ciudad que resulta acogedora, quizás precisamente por la característica anterior. Allí, en la Toscana, parecen vivir a otro ritmo mucho más tranquilo; pasa en San Gimignano, en Lucca y pasó también en Pisa.

Un poco de Historia de Pisa

Fue en el siglo XII cuando esta ciudad vivió su apogeo gracias al comercio con España y el Norte de África, y precisamente de estas fechas datan todos los principales monumentos que la han hecho famosa. Pero su derrota a manos de los curtidos genoveses en el año 1284, supuso un duro golpe para su economía. Finalmente, acabaría cayendo en mano de los florentinos años después.

El siglo XX, y el resurgir del turismo, la ha revitalizado, tanto por sí misma, como gracias a la fama de la cercana Florencia. Los exteriores del Campo de los Milagros os servirán como primera toma de contacto. El corto paseo de 10 minutos desde la estación os mostrará una ciudad antigua y extrañamente tranquila. Apenas se os cruzarán turistas, curiosamente, pero sin embargo, a medida que vayáis enfilando la calle principal que os adentra en el Campo, y ya con la Torre Inclinada de fondo, veréis como el tráfico de turistas aumenta, hasta convertirse en casi un caos en su mismo corazón.

Qué ver en el Campo de los Milagros

La transformación es realmente sorprendente. Parecen dos lugares totalmente diferentes. Tan nostálgica, tan tranquila y tan, digámoslo así, aburrida por un lado, y tan bulliciosa, verde, animada y monumental en cuanto entras al Campo de los Milagros. Ante tus ojos se abrirá un fresco y abierto campo verde, de magníficas proporciones, salpicado por artísticos monumentos del románico toscano.

Aquí se aglomera todo cuanto tenéis que ver en Pisa: el Duomo y el Baptisterio por un lado, el Camposanto por otro, y por supuesto, la Torre Inclinada como broche de oro. Más allá de sus figurados muros, en el callejeo urbano, podréis encontrar algunos museos como el Nazionale di San Matteo, plazas como la del Cavalieri, o iglesias como la de Santa María della Spina, de estilo gótico y levantada junto al río Arno que cruza la ciudad.

El Duomo y el Baptisterio de Pisa

La catedral (ya sabéis que en Italia las llaman Duomo) comenzó a construirse en el año 1064; elegante y de formas rectílineas que la dotan de un caracter recio, este edificio del románico toscano consta de cuatro galerías de columnas e cuyo interior destaca un magnífico púlpito tallado del año 1302, obra de Pisano. Es curioso, tratándose de un recinto católico, que a las mujeres las hagan taparse totalmente con una especie de capa que cubre hombros y piernas desnudas.

Frente al Duomo se erige el Baptisterio, también bellísimo, de forma circular y construido en el año 1152 en estilo románico también aunque con toques góticos posteriores. Su púlpito y su pila bautismal son dos auténticas obras de arte, de Pisano y de Guida da Como, respectivamente.

Desde el piso superior del Baptisterio, a través de sus ventanales podréis tener buenas vistas de la Torre Inclinada al fondo del Campo de los Milagros.

Duomo de Pisa

El Camposanto

Lo siento pero no entré, la verdad. Con todos mis respetos, y aún sabiendo que muchos cementerios del mundo son de una belleza sin igual, procuro no entrar en ellos. Deciros simplemente que se comenzó en el año 1278 y que su autor es Giovanni di Simone.

La Torre Inclinada de Pisa

¿Qué deciros de este monumento más que es un referente del turismo mundial? Hay monumentos que, a los que nos gustan los viajes, nos gustaría inmortalizar para siempre con nuestras cámaras, a modo de culminación de nuestros viajes. Noso frece esa foto que luego podremos enseñar a todos como si de un trofeo se tratase. Y a fé que es así, cuando ves a todos los turistas lanzando esa típica foto en que por la perspectiva parece que sostienen la torre con sus manos para que no se caiga.

Yo, además, tuve la enorme suerte de llegar a Pisa cuando ya se había reaperturado, y es que la Torre necesitó de 11 años de reestructuración para evitar los posibles riesgos de caída, tiempo durante el que se prohibió su visita.

La Torre se comenzó en el año 1173, pero el suelo que la sustentaba, de limo, no pudo soportar su peso. Al poco tiempo comenzó a inclinarse cuando aún ni se había terminado la tercera planta. La última planta se finalizó en el año 1372 y en ella Tommaso di Andrea Pisano colocó el campanario con 7 campanas representativas de la escala musical.

A pesar de belleza, sin embargo, lo que la ha hecho famosa ha sido su inclinación tan particular y pronunciada. Parece casi un liagro, como su mismo Campo, el que pueda sostenerse con esa inclinación. Quizás por eso, para prever desgracias, Vasari le aplicó unos trabajos de cimentación hacia el siglo XV, pero no aguantaron lo suficiente, y finalmente, en el año 1990 la cerraron durante 11 años.

Ahora de nuevo se puede acceder a su interior y subir al campanario. Vi a bastante gente que no se atrevió, peo merece la pena, os lo aseguro. Primero por la extraña sensación de subir esa escalera interior en espiral que tiene y con semejante inclinación, donde el cuerpo parece irse sólo de un lado al otro. Y en segundo lugar, porque las vistas que se obtienen desde lo más alto (tiene más de 55 metros) son realmente bonitas.

Más información: cómo comprar el ticket para ver la Torre

Torre Inclinada de Pisa

¿Qué otros lugares ver en Pisa?

Tenéis una lista de lugares que podéis ver en Pisa en el siguiente artículo: Guía de Pisa

Información práctica para viajar a Pisa

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