Peñíscola, más que un destino de verano

Peñiscola

Claro, te hablan tanto de Peñíscola como destino de vacaciones de verano que, cuando llegas allí, no te imaginas lo que te vas a encontrar. Bueno, sí te haces una idea, sobre todo en lo referente a playas, bares, restaurantes y demás. Pero en cuanto a su historia, sus monumentos y su centro histórico, pues no te imaginabas que fuera así.

¿Así cómo? Pues así tan interesante, la verdad. Porque Peñíscola, aun siendo una de las ciudades más turísticas de la Costa del Azahar levantina, es un rincón con mucha historia. No en vano por aquí han pasado íberos, cartagineses, romanos, griegos, musulmanes… Vamos, que sola nunca ha estado, y todo gracias a la perfecta ubicación, encaramada en lo alto de un promontorio, que la convertía en plaza casi inexpugnable.

Precisamente, en lo alto de este promontorio rocoso, se halla el Castillo de Peñíscola, símbolo histórico de la ciudad. Fue construido por los templarios en el siglo XIV y, además de su belleza, ya que está muy bien conservado, tal vez sea uno de los mejores miradores hacia el Mediterráneo de toda la línea de costa levantina.

Si bajáis desde el castillo iréis disfrutando del centro histórico de Peñíscola. Sabedores ya de la amalgama de culturas que han pasado por aquí, es fácil imaginar cómo cada una de ellas han ido modelando la ciudad. Desde la Iglesia del Perpetuo Socorro, construida en el siglo XV, y que alberga valiosas piezas de orfebrería del Papa Luna, hasta el Santuario de la Virgen de la Ermitana, del siglo XVIII.

Pasear por las callejuelas de Peñíscola nos llevará hasta la Edad Media, con las viejas historias del Cid y el Papa Luna. Casas de fachadas blancas y suelos empedrados, que corren hacia abajo en busca del mar. Cuando caminas por ellas no piensas que estás en uno de esos típicos rincones de playa, turismo masivo y hoteles. Es uno de los verdaderos encantos de Peñíscola.

El recorrido de la bajada desde el castillo hay que terminarlo, por supuesto, en el puerto deportivo de Peñíscola, uno de los lugares más animados de la zona. A pesar de que el turismo lo ha convertido en un lugar nuevo, aún se aprecia su encanto tradicional, con las viejas redes y barcas de pescadores. Lo mejor es pasear por el paseo marítimo, si puede ser a la caída de la tarde o de la noche, para ver la ciudad y el castillo iluminado.

Ni que decir tiene que, ante esto, uno se plantea ya Peñíscola mucho más que un simple destino de verano…

Foto Vía: photo-aerienne-en-paramoteur

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