Mont Saint Michel, la Abadía normanda

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Los mágicos parajes de la bella Normandía ocultan uno de las más bellas joyas monumentales francesas: Mont Saint Michel, lugar de leyendas místicas donde un día se enfrentaron las fuerzas del Bien y el Mal en combate singular.

Cuenta la leyenda que..

… Satán se convirtió en un temible dragón que emergió de las aguas bravías dispuesto, con su maléfico poder, a aterrorizar aquellas tierras normandas. Mas bajó del Cielo el Arcángel San Miguel para defender con su espada de la Justicia a los lugareños. Fue el monte Dol Bretón el que acogió semejante batalla, y allí, en las cercanías del Monte Tombe, las fuerzas celestiales hicieron frente a las hordas del Infierno. En medio de la enfervorecida lucha, la espada del Arcángel blandió el cielo alcanzando y cortando el cuello del Dragón.

Cuentan también que fue Auberto, el Obispo de Avranches, en sueños, el único testigo de aquella mágica lucha, y cuando ésta acabó quien recibió durante tres noches seguidas las visitas del mismo Arcángel para pedirle que le ocnstruyera un “oratorio allá donde derrotó al maligno”.

Cuenta la Historia que…

… corría el año 709 cuando se comenzaron las obras de construcción de aquel oratorio por orden del propio Obispo Auberto. Sin embargo, ya mucho antes, aquel lugar era sitio de reunión para las tribus celtas quienes en aquella cima celebraban muchos de sus rituales. De aquella época proviene su nombre del Monte Tombe (la Tumba de Blenus, dios galo del Sol). También los romanos lo tomaron como lugar de culto, y fueron los cristianos quienes por toda la zona dedicaron pequeñas construcciones dedicadas a diferentes mártires.

Hoy día, 1.300 años después, la fantasmal silueta de La Abadía, en la cima de aquel monte, recoge toda la magia druida de los celtas; el misticismo de las creencias romanas y la inquebrantable fé cristiana. Hoy día, el paseo por sus medievales calles que nos llevan hasta la misma Abadía que corona la ciudad, es un paseo entrañable y nostálgico. Un recuerdo constante de auqellas luchas y de aquellas leyendas.

La Ciudadela y su Abadía

Impresiona la llegada a Mont Saint Michel. Merece la pena pararse en la lejanía, observarla, ver el contraste de la Abadía contra su Cielo y regodearse en toda su magnificiencia. Y entonces, sólo entonces, cuando hayamos saboreado aquel mágico instante y nos hayamos adentrado mentalmente en su pasado, cruzaremos la carretera de entrada a la ciudadela, la misma que en tiempos se inunda por la constante subida de las mareas, las cuales producen ese sorprendente fenómeno natural de transformar, en apenas minutos, a una pequeña Península en una Isla.

Cuentan incluso que es tal la velocidad conque sube y baja la marea que el agua atraparía sin problemas a un caballo al galope. Por eso, cada día, las dos veces en que se produce el fenómeno, suenan las campanas para avisar a todos de que llegan las aguas.

Nuestro primer encuentro se produce con la ciudadela medieval. Vive del turismo; apenas tiene poco más, y por eso lo que os aconsejo es que paséeis por sus calles, que disfrutéis de sus tiendas y de sus gentes, que toméis fotos o que os asoméis a sus miradores para ver desde ellos la llegada del mar (o su alejamiento). No tendréis para hacer mucho más, pues la ciudadela es pequeña, y no es más que una sucesión de pequeñas calles que siempre llevan a la Abadía, en la cima del Monte. Y el turismo, la gran marejada de turistas que hay allí siempre, apenas os permitirá mucho más.

Todas esas calles empinadas y serpenteantes llevan a la escalera por la que se accede al monasterio benedictino. Al Oeste se encuentra la Abadía románica, mientras que al otro lado se encuentra el claustro benedicitino, la Mervell.

Llegar a Mont Saint Michel

No resulta excesivamente fácil llegar hasta allí, a menos que lo hagáis en coche, pues los trenes os dejarán, como mucho, en Pontorson que está a unos 9 kms. de la ciudad.

  • Para ir por carretera:
    • Tomar la A11 que lleva a Laval, de ahí la A81 a Rennes y entonces la A84 a Saint Michel
    • Desde el Norte, tomar la A13 hasta Caen, y de ahí la A84 a Saint Michel
  • Para ir en avión:
    • Los aeropuertos que están más cerca son el de Dinard a 70 kms. o el de Rennes a 75 kms.
  • Para ir en tren:
    • De París a Rennes en TGV, y de ahí en autobús a Saint Michel
    • Desde París Saint Lazare hasta Caen, y luego de ahí, también en tren, a Pontorson. Desde Pontorson a Mont Saint Michel hay que ir en bus.
    • De París Montparnasse a Granvilla, luego a Pontorson (todo ésto en tren) y luego ya en autobús.

Fotos

Aquí os dejo algunas fotos de Mont Saint Michel.

Video

Espero que disfrutéis también de este gran video del Mont Saint Michel

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