Masada, Patrimonio de la Humanidad en Israel

Masada

Durante un viaje en barco por el Mar Muerto, el explorador alemán Ulrich Seetzen avistaba en 1807 la meseta de as-Sabbah, cuyo nombre en árabe significa “la maldita”. Hoy en día este conjunto de palacios y fortificaciones situado en una montaña aislada en la región oriental del desierto de Judea es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2001.

La belleza natural de esta fortaleza domina todo el Mar Muerto y el desierto de Judea. Masada es uno de los grandes símbolos del antiguo reino de Israel, el último reducto de la resistencia de los judíos al ejército romano durante la primera guerra judeo-romana en el año 73.

Resulta francamente espectacular todo el escenario que rodea a este conjunto. Impresiona sobremanera el silencio, el paisaje, la elevada colina sobre la que se asienta Masada. A nuestro alrededor las colinas y terrazas del desierto de Judea, en el horizonte los colores del Mar Muerto y grandes llanuras escarpadas. Un lugar inhóspito pero a su vez lleno de cultura e historia.

El conjunto de palacios y fortificaciones tiene su origen entre los años 37 y 4 a.C, bajo el mandato de Herodes el Grande, rey de Judea. La parte más antigua es la que se identifica con el palacio norte, erigido sobre una serie de terrazas. La visita a este palacio es sencillamente deslumbrante, ya que observamos un gran patio rodeado de una serie de estancias y salones de recepción. Los pisos de mosaico y las paredes de yeso blanco demuestran la opulencia de la época en la que se levantó.

Las murallas que rodean el palacio son imponentes. En su origen tenían algo más de un kilómetro de longitud y contaban con 27 torres y tres puertas. En su interior vivían alrededor de mil personas en su momento de mayor esplendor (siglo I d.C). En la cima de la colina también podemos ver los restos de una iglesia bizantina del siglo V.

Desde esta cima las vistas que pueden contemplarse son sencillamente impresionantes. Lo más recomendable es ir en cualquier otra época del año que no sea verano, ya que las temperaturas son extremas. Se puede subir hasta arriba a través de un teleférico o bien por el Camino de la Serpiente, un trayecto un tanto complicado y no muy accesible, pero ideal para los que buscan algo de aventura.

Los romanos asediaron Masada durante siete meses. Tuvieron que construir una enorme rampa para poder llegar hasta ella y tomarla. Lo curioso del caso es que cuando entraron en la fortaleza encontraron a todos sus moradores muertos. Antes de verse prisioneros de Roma prefirieron suicidarse.

Foto Vía George Abdu

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