Excursión a Karlovy Vary

Karlovy Vary

A 100 kilómetros de Praga se encuentra la ciudad balneario Karlovy Vary, mundialmente famosa por sus aguas termales, que bordean toda la extensión geográfica. Está ubicada en la región occidental de la República Checa, en la confluencia de los ríos Ohre (Eger) y Teplá y es el balneario más grande del país, fundado en 1358, año en que el emperador romano y rey checo Carlos IV ordenó construir allí un pequeño castillo para habitar exclusivamente en épocas de caza. Esta construcción

El balneario ofrece doce fuentes curativas, la más potente es Vrídlo que emana desde una profundidad que supera los 2000 metros; la temperatura del agua oscila entre los 40 y los 73 grados centígrados. Las fuentes, desde hace siglos, son recomendadas y recetadas científicamente para tratar problemas óseos y disfunciones metabólicas, también para inhalaciones y baños relajantes.

La ciudad está construida en el corazón de un paisaje montañoso de la región somontana de Montes Metálicos. Por sus laderas de bosques se realizan paseos y recorridos por puntos con vista panorámica al valle. Entre las construcciones históricas se destaca la Iglesia de San Andrés, Iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo, Teatro Municipal y la Iglesia de Santa María Magdalena, muchas de ellas construidas en la misma época que la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn.

Los turistas que se acerquen a Karlovy Vary podrán conocer las exclusivas creaciones en cristal de la fábrica Moser, también denominado Cristal de los reyes por la cantidad de piezas que han adquirido las familias reales europeas. En el rubro gastronómico hay dos delicias típicas: por un lado, el Becherovka (su nombre original es Becher Bitter), un aperitivo inventado por el doctor David Becher, destilado de acuerdo a una receta secreta desde 1807; nadie conoce su composición exacta, a pesar de que se han hecho cientos de intentos por conseguir su copia.

Por otro, la famosas galletas Karlovy Vary, que han ganado mercado a lo largo de toda la República Checa. Vale aclarar que desde hace dos siglos la ciudad se famosa por su producción de licor de hierbas y agua mineral. En base a su industria, pequeña pero próspera, se realizan asiduamente festivales y congresos de todo tipo.

Karlovy Vary cuenta con un aeropuerto internacional, conexiones de trenes y autobuses del terminal de la Estación Baja (Dolní nádrazí) con Praga. La región es el miembro del sistema de transporte de fronteras con Alemania en el sistema Euroregion Egrensis.

Desde Praga, la excursión dura cerca de 10 horas y su valor es aproximadamente de 50 euros. Incluye un guía turístico en español.

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Foto vía: wikipedia

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