Escapada al otro lado del muro de Berlín

kreuzberg

Ahora que se cumplen veinte años de la caída del Muro de Berlín, les invitamos a visitar Kreuzberg, el barrio justo detrás, un poco anarquista, un poco hedonista, siempre bohemio, elegido por artistas y escritores para trabajar y divertirse y ya desde la década de los 70 del siglo pasado, un enclave de la cultura alternativa.

Este barrio que nació en el siglo XIX como un suburbio industrial de Berlín, lleno de talleres y pequeñas industrias, fue un foco de atracción para miles de trabajadores que venían del este europeo antes de la Segunda Guerra Mundial; esto dio lugar a un fenómeno llamado de los Sachsengänger, trabajadores sin vivienda debido a la saturación de las casas de alquiler, que se veían obligados a deambular por las rutas.

En este distrito tenían su sede muchos organismos del gobierno nazi, y por eso fue especialmente víctima de bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, dejando la mayoría de sus viviendas en ruinas, pero no eran demasiado malas para los Gastarbeiter, inmigrantes turcos que se instalaron allí a mediados del siglo pasado.

Estos nuevos habitantes se quedaron definitivamente, creando un nuevo fenómeno: Klein-Istanbul, la pequeña Estambul, donde mantienen negocios de verduras y exportación de carne para kebab. De hecho, aquí en Kreuzberg los negocios de kebab al paso están abiertos las 24 horas y el mercado turco de Maybachufer, que funciona dos días por semana, es uno de los acontecimientos más importantes del barrio.

El Muro de Berlín cerró al barrio Kreuzberg por tres de sus lados, aislándolo casi por completo y provocando la emigración masiva de sus habitantes; de pronto, sólo estaba habitado por marginales, artistas, idealistas e intelectuales como el escritor Günter Grass a quien no era difícil ver en sus calles.

Los artistas comenzaron a instalarse en los alrededores de la galería Zinke, atraídos por los bajísimos alquileres y la particular arquitectura de sus edificios, que tras sus ostentosas fachadas esconden viviendas modestas y patios traseros, recubiertos de azulejos blancos y verdes, que hasta conservan construcciones del siglo XIX como retretes de ladrillo y madera separados de la casa y antiguas caballerizas.

Otros artistas que viven o vivieron aquí son Iggy Pop o David Bowie, quien alumbró su álbum Héroes, creado en conjunto con un vecino del barrio, Brian Eno, ambos habituales clientes del mítico club SO 36 que aún sigue en pie y donde nació el pujante movimiento punk de Berlín.  Actualmente es un lugar de fiestas gay, turcas, rock pesado, tecno o reggae, y pista de baile.

Otros ejemplos de lo que pasa en Kreuzberg son el antiguo hospital de Bethania, transformado en residencia de artistas que ofrece espectáculos para todos los públicos, o una antigua fábrica de muebles a la salida del metro Kottbusser, convertida en popular bar que atrae a la gente gay aunque no es exclusivo; ofrece buena música y cerveza a precios increíbles.

Si la idea es comer en un lugar increíble, podemos acercarnos al 8 de Oberbaumstraße; allí, en unos antiguos urinarios de hierro fundido color verde, se preparan las auténticas hamburguesas,  a la parrilla, con cebolla, lechuga y pan tierno.

Kreuzberg es un destino un poco extravagante y paseo cultural por excelencia, para recorrer sin apuro, donde lo más elegante del barrio es la Bergmanstraße con sus pequeños barcitos, restaurantes de comida naturista, gente de todas partes, negocios de ropa de segunda mano y bicicletas que usa todo el mundo. También se pueden visitar las galerías de arte, librerías alternativas y profusión de centros culturales.

Para quedarse, se pueden buscar hoteles que funcionan en los antiguos y enormes edificios, con sus famosos patios arbolados en el interior y fachadas decoradas de estilo renacentista.

Foto: Wiki Commons

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