Escapada a Vannes, centro del turismo en Bretaña

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Vannes es la capital del departamento francés de Morbihan; con una ubicación privilegiada en el sur de Bretaña, se encuentra en el golfo de Morbihan, centro del turismo regional ya que esta ubicación privilegiada le permite disfrutar un clima benigno y más de dos mil horas de sol al año. El Golfo alberga un archipiélago que, se cree, está formado por tantas islas como días tiene el año: 365. Sin embargo, no siempre fue así: antiguamente esta región estaba sembrada de colinas, pero el Océano avanzó y las cubrió dejando a la vista sólo sus cimas, las actuales islas del golfo.

Para saberlo todo acerca de Vannes, lo mejor es comenzar por su oficina de turismo; aquí encontraremos información acerca de los lugares para ver, cosas para hacer, alojamiento y gastronomía, así como toda la información práctica necesaria. Se encuentra en 1, rue Thiers. Luego podremos visitar la ciudad medieval, declarada “ciudad de arte e historia”, con sus encantadoras casas de vigas de madera y edificios de piedra. Vannes es una ciudad marítima y moderna, muy valorada por la calidad de sus aguas y la belleza de sus jardines.

El Golfo de Morbihan abarca unas 12.000 hectáreas de tierra, mar y los más variados paisajes. Su nombre significa “mar pequeño” en lengua bretona; es un verdadero paraíso para las aves que hacen aquí una parada en su larga ruta migratoria, pues muchos islotes están deshabitados o sólo albergan un pequeño pueblo de pescadores. Además cuenta con varios puertos como Conleau, Arradon, Séné o Larmor-Baden. Se destacan las islas de Arz y aux Moines, y también es famoso por su cuenca ostrícola.

Interesará al visitante saber que la ciudad es dos veces milenaria; estamos en la antigua Darioritum de los romanos, capital de los venetes, sede del obispado en el siglo V. La red urbana se fue desarrollando alrededor del castillo de la Motte, construido en el siglo X, y se caracteriza por su culto a San Vicente Ferrer, un monje valenciano que murió aquí en 1419 y cuyos restos descansan en la Catedral.

Hay muchísimo para ver y hacer aquí en Vannes, como visitar sus bellos palacetes construidos a fines del siglo XVII cuando la ciudad fue sede del Parlamento de Bretaña, o los edificios religiosos como el convento de las Carmelitas cerca del puerto. Pero la estrella de la ciudad es su puerto, a 25 Km. del Océano Atlántico y ubicado en el corazón de la ciudad. Es considerado uno de los puertos deportivos más activos de la costa sur de Bretaña, perfectamente protegido de los vientos y con una excepcional ubicación en el casco antiguo. Para llegar al puerto se deben atravesar un puente giratorio y una esclusa; recomendamos consultar los horarios de apertura y la tabla de mareas. Los visitantes pueden permanecer en los sitios y horarios determinados por la autoridad portuaria.

Otra opción es realizar un crucero desde el puerto; la ciudad organiza cruceros por el Golfo, cruceros hacia las islas o alta mar y cruceros gastronómicos. Los cruceros por el golfo pueden parar en las islas de Arz o de los Monjes; los cruceros hacia las islas incluen la isla de Houat, y los cruceros gastronómicos se realizan en un barco restaurante panorámico que realiza una navegación de tres horas y media y ofrece una cena con candelas y la visualización de miles de aves en su medio natural.

Es muy fácil llegar a Vannes por aire o por tierra. Se encuentra a cuatro horas de París por carretera o tres horas en TGV. Si prefieren volar, el aeropuerto más cercano es Nantes-Atlantique, que recibe vuelos locales, de Madrid y de Barcelona. Si están aquí en verano, podrán disfrutar las Fiestas Históricas, el Festival de Jazz al aire libre en el Jardín de Limur y las Noches Musicales del Golfo.

Foto: vía Facebook

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