El Puente de Carlos, una reliquia medieval

Puente de Carlos

Al realizar un recorrido por los principales monumentos y atractivos de Praga, inevitablemente habrá que atravesar el río Moldava que divide a la ciudad por el emblemático Puente de Carlos, con más de 600 años de historia.

Este puente, el más antiguo de Praga, comunica a la ciudad Vieja con la ciudad pequeña, el barrio de Mala Strana. Su construcción comenzó en el año de 1357, encargada por el emperador Carlos IV (de ahí su nombre), y diseñada por el arquitecto alemán Peter Parler. En sus comienzos fue conocido como el puente de piedra, posteriormente como el puente de Praga y desde 1870 lleva su nombre actual.

La estructura del puente, que mide 515 metros de largo por 10 de ancho, la componen 15 pilares y 16 arcos, coronado además hacia ambos extremos con tres bellas torres, la torre del puente del lado de la Ciudad Vieja construida en la segunda mitad del siglo XIV, diseñada por el mismo arquitecto, y considerada una construcciones más impresionantes de la arquitectura gótica en el mundo, mientras que del lado de la Ciudad Pequeña se ubican las otras dos torres de distinto tamaño, la más baja del siglo XII y remodelada en 1591 de estilo renacentista y su compañera más alta, de la segunda mitad del siglo XV.

Las impresionantes estatuas al lado y lado del puente no estuvieron concebidas en el diseño original, y solo fueron construidas alrededor del siglo XVIII, claro que las que vemos en la actualidad son réplicas instaladas en el año de 1965, ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional. En total son 30, dos por cada pilar de la estructura, y representan a Santos de la época, siendo el más admirado el de San Juan Nepomuceno.

A través de los años, el puente ha sido afectado por varias inundaciones, pero también ha recibido millonarias inversiones para tenerlo en pie, una de las últimas entre las décadas del 60 y 70, donde se tomó la determinación de que solo tuviera uso peatonal. Hoy en día, el puente continúa recibiendo importantes obras de mantenimiento.

El ambiente en este puente es único, durante el día, miles de turistas lo transitan una y otra vez encontrando todo tipo de entretenimiento como músicos ambulantes, mimos, ventas de artesanías, etc, durante la noche, el ambiente medieval es cálido y apacible.

Foto Vía Samuel Rufo

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