El Parque Nacional Serengueti

Parque Serengueti

Leopardos, guepardos, elefantes africanos, rinocerontes negros, hipopótamos, jirafas… Apenas son algunos de los cientos de especies de animales que se mueven por los más de trece mil kilómetros cuadrados del Parque Nacional Serengueti en Tanzania. Este nombre es precisamente el que usaban los masai para denominar a este lugar, el Siringeti (llanura sin fin) tribu que ya vivía por estas tierras 200 años antes de la llegada de los primeros exploradores a finales del siglo XIX.

Sus vastas llanuras abarcan kilómetros y kilómetros de sabana y bosque abierto. En ellos podemos encontrar las mayores manadas de herbívoros y predadores del mundo. La mayoría de turistas aprovechan el tiempo de las grandes migraciones de ñúes, gacelas y cebras para asistir a uno de los espectáculos de la naturaleza más impresionantes que puedan verse.

Durante estas migraciones una gran cantidad de leones, hienas y chacales siguen a estos herbívoros, principalmente entre los meses de mayo y junio. Imaginaros lo que puede suponer ver el desplazamiento de más de cuatro millones de animales desde las llanuras centrales a los abrevaderos permanentes de la parte occidental del parque. Un viaje a través de la subsistencia, un esfuerzo por la propia supervivencia que se convierte en algo único.

El Parque Nacional Serengueti fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Como bien dicen los masai, hay ocasiones en las que realmente uno se siente en este lugar como si no hubiera nada alrededor. De pronto, un poco de vegetación, una pequeña polvareda al fondo y el leve ruido que se aproxima de una gran cantidad de animales. Para los masai este rugido que cada vez se va haciendo más grande es lo mágico que tiene este parque.

Desde el punto de vista turístico hay quien recomienda la visita de la Seronera (la zona central), el lugar en donde se concentran la gran mayoría de animales. En muy poco espacio de terreno tendremos la oportunidad de disfrutar de la vista de leones, búfalos, leopardos, guepardos, chacales, jirafas y un buen número de especies. Nada mejor que guardar silencio para no ahuyentarlos y contemplar cómo late la naturaleza en estado puro.

Un ecosistema único, de los más antiguos de la Tierra. Dicen los expertos que su clima, su flora y su fauna no han cambiado en millones de años. Ni tampoco las reglas entre sus habitantes: la vida y la muerte apenas están separadas por un pequeño hilo, casi tan imperceptible como el aire seco que se descuelga por las montañas.

El mejor momento para visitar este parque se produce precisamente durante la época de las migraciones. Millones de animales se desplazan desde las montañas del norte a las planicies del sur (meses de octubre y noviembre) y hacia el este y el norte nuevamente en abril, mayo y junio. Es el momento que tantas y tantas veces hemos visto inmortalizado en los documentales de National Geographic.

Serengueti

Si hubiera que buscar una diferencia entre hacer un safari en Masai Mara o hacerlo en el Serengueti sería que en este último, al ser mucho más grande, no se producen grandes concentraciones de animales ni de turistas. Todo es un poco más solitario, algo que para algunos es síntoma de tranquilidad y un estado más puro de las cosas, mientras que para otros resulta todo lo contrario. Si tenéis pocos días para dicho safari, lo mejor será Masai Mara precisamente por ser más pequeño y más fácil de recorrer.

La mejor época para visitar el Serengueti se sitúa entre los meses de noviembre y finales de junio. Sobre todo porque durante los mismos tiene lugar la gran migración. Sin ir más lejos la temporada alta del parque se desarrolla en el mes de febrero, con el nacimiento de miles de ñús en la zona conocida como Ndutu. Hay que tener en cuenta también que de noviembre a diciembre son las lluvias cortas y de abril a mayo las largas.

Si vais a hacer un safari la mayoría de paquetes turísticos no permiten circular por otras zonas que no sean los caminos, además de que hay que ceñirse a los horarios del parque. Tal vez por eso hay ocasiones en que los animales se ven un poco en la distancia (muchos turistas prefieren los parques nacionales de Kenia ya que sí se permite circular por todo el terreno). Todo depende de la suerte que tengamos y del guía turístico.

La visita al Parque Nacional Serengueti se puede complementar con ver el Poblado Masai. En él los miembros de la tribu nos acogerán para enseñarnos algunas de sus tradiciones y costumbres, cómo viven y un espectáculo de danza. En los últimos años se han enfocado demasiado hacia el turismo y, aunque siguen vendiendo sus collares y otros objetos, no resulta tan autóctono.

Para los amantes de la fotografía este lugar es un enclave realmente mágico. No todo va a ser recoger las instantáneas de los animales, ya que sin lugar a dudas los paisajes son evocadores. Los amaneces y atardeceres son los momentos del día más espectaculares. Cámara de fotos y prismáticos son dos de los objetos que resultan imprescindibles para un viaje como este.

El Serengueti fue el primer parque nacional que se creó en Tanzania. Un lugar que se torna árido durante la estación seca y que se transforma en inmensas extensiones verdes con la llegada de las lluvias durante los meses de octubre y noviembre. Los más de noventa mil turistas que lo visitan cada año pueden dar fe del magnetismo de un lugar tan sobrenatural como este.

– Cómo llegar

No es nada complicado llegar hasta el Serengueti, aunque pueda parecer lo contrario a simple vista. El aeropuerto más cercano es el de Arusha, a unos 350 kilómetros. Desde esta ciudad se puede tomar un pequeño avión que lleva hasta allí o alquilar un coche (también salen aviones desde otras ciudades como Manyara y Mwanza). Con esta última opción podéis complementar la visita al Serengueti con otros parque del norte de Tanzania. Hay que tener en cuenta que 350 kilómetros en coche nos llevará prácticamente un día de recorrido.

Foto 1 Vía Start Backpacking
Foto 2 Vía Ngazi Tours and Safaris

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2 comentarios

  1. ruben rodriguez dice:

    satifactoriamente muy instructivo gracias

  2. Fantástico el reportaje, muchísimas gracias.

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