El Monte Roraima, antiguas culturas y naturaleza

Parque Nacional Monte Roraima

En el bello estado de Roraima se encuentra el Parque Nacional del Monte Roraima, creado en 1989, que se extiende en una superficie de 116.000 hectáreas en el extremo norte de Brasil, en la frontera con Venezuela y Guyana; la región está formada por inmensas sabanas cortadas aquí y allá por cascadas y ríos de aguas cristalinas, y en ella se alza el Monte Roraima, con su extraña forma de mesa.

El Monte Roraima es una de las montañas más antiguas del planeta; está ubicado en el paralelo cero, o sea, en la línea del ecuador terrestre, entre Guyana, Brasil y Venezuela, y es un altiplano gigantesco rodeado de sabanas que bordean las selvas tropicales de los ríos Orinoco y Amazonas.

Escalar el Monte Roraima es decididamente para aventureros, por las dificultades que hay que sortear. Al principio, son los numerosos ríos y peñascos, y, si has conseguido llegar a cierta altura, deberás desafiar los vientos de más de 100 kilómetros por hora, aparte de las grandes variaciones de la temperatura. El camino más difícil y peligroso es por el lado este, del lado de Brasil; tres montañistas brasileños subieron por primera vez por este lado en 1991, y alcanzaron la cumbre después de cinco días y medio de escalada.

Al ascender encontrarás el llamado Valle de los Cristales, que es uno de los altiplanos donde hay formaciones puntiagudas de cristales. En el altiplano se puede ver una amplia meseta de gres cubierta por todos lados por cerros de hasta 30 metros, además de grietas y abismos abiertos por los vientos y las lluvias.

La flora de esta región es riquísima, con más de cuatrocientas especies de bromeliáceas y dos mil de flores y helechos. De modo que, aunque no te animes a escalar el Monte Roraima, igualmente la visita al Parque Nacional te brindará grandes satisfacciones.

Roraima es el estado de Brasil que cuenta con mayor cantidad de habitantes de los pueblos originarios y es además el que concentra en su suelo los grandes yacimientos de oro, diamantes y otros minerales; estos dos factores han provocado permanentes conflictos entre los antiguos habitantes y los buscadores de oro llamados garimpeiros.

Actualmente viven en el Estado de Roraima unos 30.000 descendientes de los pueblos originarios distribuidos en 200 aldeas. La comunidad más numerosa es la de los Ianomâmi, que habitan tierras de los municipios de Boa Vista, Alto Alegre, Caracaraí y Mucajaí. Hace treinta años se consideraba que estaban en vías de desaparecer, sin embargo, según informes del FUNAI, un órgano del Gobierno Federal encargado de los asuntos relacionados con los pueblos originarios, estos pueblos se están recomponiendo.

Foto: Panoramio – ecastel

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