El Monasterio de la Santa Faz en Alicante

Monasterio de la Santa Faz

Cuentan las leyendas y las historias tradicionales que han ido pasando de boca en boca a lo largo de los siglos, que los piratas y vikingos que llegaban a las costas mediterráneas lo hacían con tanta hambre que, antes de iniciar la conquista de las ciudades, asaltaban las despensas de las iglesias y conventos. De ahí que, si hoy nos asomamos a muchas de ellas, veremos que tienen aspecto fortificado.

Sea cierta o no la historia, cuando uno se acerca hasta el Monasterio de la Santa Faz a las afueras de Alicante descubre precisamente un edificio recio y poderoso, de grandes muros. Un lugar que alberga otras historias y leyendas, tradiciones que hay que situar en el siglo XV cuando mosén Pedro Mena, cura de San Juan de Alicante, viaja a Roma donde le obsequian con un lienzo de la faz de Cristo.

La reliquia se guarda hoy en día en el camarín del monasterio, erigido en 1677 y considerado como una de las grandes obras barrocas del Levante español. La Santa Faz es un paño cuadrado de lino, de apenas 70 centímetros de lado, en el que aparece el rostro barbudo de un hombre del que brota una lágrima de un ojo. Dicen que en su origen era mucho más grande, pero con el paso del tiempo ha sido recortado para así crear otras reliquias más pequeñas.

El recinto del monasterio está compuesto por la iglesia, de estilo barroco y profundamente rehabilitada en el siglo XVIII, la torre del XVI, el único elemento original del mismo y por el que recordamos su aspecto de fortaleza, y otras dependencia en el interior.

Cada año más de 250.000 alicantinos toman parte en la Romería de la Santa Faz. En ella se va de peregrinación desde la Concatedral de San Nicolás hasta el monasterio y, una vez allí, se abre el camarín para trasladar la reliquia al altar levantado frente a la fachada del templo. Una devoción de gran raigambre que se lleva a cabo el segundo jueves después de la Semana Santa y que resulta todo un compromiso con las tradiciones. Los peregrinos llevan cañas y un ramito de romero atado al extremo. .

Un lugar de enorme fuerza tradicional y con siglos de historia que sigue marcando el curso devocional en la provincia de Alicante.

Foto Vía Tauroweb

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