Cuevas del Drac, paseo inolvidable

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Porto Cristo es un pueblo de callejuelas estrechas, en el Ayuntamiento de Manacor, a 65 Km de Palma de Mallorca, conquistado por el turismo, con sus playas, puerto deportivo,  mercado de artesanías, bares y restaurantes, pero también impresionantes bellezas naturales como las famosas Cuevas del Drac, apenas a 500m. de la villa, ideal para una escapada familiar que hoy les invitamos a conocer.

Porto Cristo está dominado por un cerro en el que se encuentran la Iglesia de San Salvador y las ruinas de una fortaleza. Estamos en la región de Artà, donde se pueden ver los talayots, monumentos prehistóricos de las islas Menorca y Mallorca, enormes torres de piedra que por su forma y ubicación tendrían funciones de vigilancia, y quizás algo más por su orientación hacia los solsticios o sus equivalentes lunares.

Las Cuevas del Drac son cuatro inmensas cavernas que albergan lagos transparentes y se extienden casi 2,5 Km. de extensión a 25 metros de profundidad. De origen marino, se formaron por la filtración del agua de mar a través de las fisuras de la piedra caliza, modelando durante milenios las salas erizadas de agujas, estalactitas y estalagmitas realmente asombrosas.

La visita está muy bien organizada, por grupos y con un guía,  y ofrecen un espectáculo completo: visita a las cuevas iluminadas, espectáculo de luces, concierto y paseo en barca por el lago Martel, el más grande de todos, considerado uno de los mayores del mundo, con sus 177 metros de largo y 30de ancho.  Y si algo les resulta familiar, es porque las Cuevas del Drac son mencionadas por el genial Julio Verne en su libro Clovis Dartetor.

A orillas del lago escucharemos un  concierto interpretado por un cuarteto integrado por dos violines, un violoncelo y un armonio, que se ofrece desde el año 1935;  incluye Alborada gallega, de Caballero; Plaisir D’amour, de Martini; Tristesse Studio 3 Opus 10 de Chopin y la Barcarola de Los Cuentos de Hoffmann, de Offenbach.

Luego del concierto se disfruta de un espectáculo de luces que representa un amanecer sobre el lago y luego se cruza en barca o a pie por un puente.  Las cuevas se pueden visitar entre noviembre y marzo, en cuatro turnos; y desde abril hasta octubre, en siete turnos.

Las entradas se deben adquirir en el momento de la visita, pero los grupos son limitados de manera que en el billete se señala la hora de acceso a la cueva.  El complejo cuenta con estacionamiento para vehículos gratuito, jardines, bar, una tienda de recuerdos, zona de picnic, sanitarios, teléfono y hay una parada de bus.

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Sin embargo, está muy cerca de la Villa de Porto Cristo, apenas a 500 metros, donde podremos completar nuestro fin de semana inolvidable disfrutando de las largas playas de arena fina y  visitando sus monumentos históricos.  Otra opción es el  recorrido por el antiguo pueblo de pescadores, donde podremos abordar una barca de excursión y durante el viaje hasta podremos observar el fondo del mar.

Hay otras cuevas para visitar, como las Coves Blanques y las Coves dels Hams; ideal para el otoño es el Paseo de la Sirena, que bordea la costa donde se encuentra el tradicional Mercado. Este mercado al principio solamente era visitado en busca de productos naturales de la isla, pero fue ganando prestigio entre los turistas y actualmente ha sido ampliado tanto en su espacio físico como la oferta de productos, además de que, por su ubicación, nos ofrece preciosas vistas de la playa y las Cuevas Blancas; se encuentra abierto todos los domingos por la mañana.  También puedes visitar su centro comercial, con comercios de lujo y marcas importantes.

No dejemos Puerto Cristo sin saborear la tradicional y marinera cocina mallorquí en alguno de sus innumerables bares o restaurantes.

Fotos: Wiki Commons
Vía Flickr

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