Chiloé, envuelta en leyendas

Chiloe

Más de mil kilómetros al sur de Santiago de Chile, el Valle Central se hunde en un mar interior formando múltiples archipiélagos, uno de los cuales alberga la segunda isla más grande de Sudamérica: la Isla Grande de Chiloé, perteneciente a la provincia del mismo nombre, a la que sólo se puede llegar navegando a través del Canal de Chacao. Es un lugar de estremecedora belleza, con ensenadas, golfos, lagos y lagunas salpicadas por las típicas iglesias de la región construidas con una arquitectura única: la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera. Dieciséis de estas iglesias de madera han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad; son templos y casas con balcones y miradores construidos íntegramente en madera de álamo o de ciprés, desde las paredes hasta las tejuelas.

Último bastión español en Chile y el continente americano, sus pobladores originarios, los huilliches y chonos, vieron llegar a los colonizadores en el siglo XVI, y todavía se conservan los antiguos fortines, como San Antonio y San Miguel de Ahui, en la ciudad de Ancud, que mantienen gran parte de la artillería y estructuras originales.

Comencemos el recorrido por la ciudad de Ancud, fundada en 1767 para proteger las rutas comerciales marítimas a través del Cabo de Hornos; fácil de recorrer a pie, disfrutaremos de su patrimonio histórico y sus variados estilos arquitectónicos. La capital de la provincia es la ciudad de Castro, con sus casas palafito (construidas sobre pilotes hundidos en el fondo marino), parques, museos, la Feria Lillo de artesanías y gastronomía; si llegan en febrero, podrán disfrutar del Festival Costumbrista de Chiloé, y aquí se encuentra la iglesia San Francisco, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Pero sin dudas la joya de la provincia es la Isla Grande, de naturaleza virgen, envuelta en leyendas y tradiciones. Recomendamos informarse acerca de los distintos circuitos turísticos que se pueden realizar, que incluyen la capital, la ciudad de Ancud y otros pueblos y lugares históricos; también se puede realizar la Ruta de las Iglesias. Si prefieren algo más animado, pueden intentar la navegación con kayak de mar y de río; los fiordos y canales dan lugar a impactantes cascadas que caen directamente en el mar, termas naturales y hermosos bosques. El fiordo de Castro es uno de los preferidos. También pueden navegar los tranquilos ríos de Puntra Chepu y Butalcura, en un ambiente de increíble paz y tranquilidad.

Queda mucho en el tintero, como la pesca en lagos y ríos inexplorados, y el disfrute de la gastronomía local, como el famoso “curanto al hoyo”, una preparación de carnes, mariscos y hortalizas que se cocina en un hoyo en la tierra lleno de brasas, cubierto con las grandes hojas del pangue o nalca que crece únicamente aquí.

Foto: esacademic

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