Armagh, escapada celta a dos religiones

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Armagh, 65 Km. al oeste de Belfast, en Irlanda, es un lugar ideal para descansar y relajarse un fin de semana en una ciudad tranquila y rural donde todo el mundo se va a dormir temprano, rodeada de huertos de manzanos y con un impresionante patrimonio cultural y religioso.  Es la antigua Ard Nhacha de los celtas, con nombre de reina, escogida por San Patricio como capital de la nueva religión. Pequeña e intensa, tiene dos catedrales, impactantes palacios y edificios medievales, y alrededores  arbolados y tranquilos que se podrán disfrutar en el segundo día de estancia.

Centro de la cultura religiosa de la Edad Media, aquí se escribió en el siglo IX el famoso “Libro de Armagh”, que actualmente se expone en el Trinity College de Dublin, que narra la confesión de San Patricio y es uno de los documentos católicos más importantes del país. Este es un dato importante para comprender el impresionante patrimonio religioso con el que nos vamos a encontrar.

Es que aquí conviven dos cultos: católico y protestante, cada uno con sus sedes episcopales y catedrales ¡que tienen el mismo nombre! Por algo se dice que Armagh es como una Jerusalén en Irlanda; una ciudad santa para dos religiones. A lo largo de la historia la ciudad fue testigo de muchos enfrentamientos religiosos y políticos; precisamente por eso, aquí se firmaron en 1998, los acuerdos de paz para Irlanda del Norte.

Visitaremos primero la catedral católica de San Patricio, un edificio de estilo neogótico con dos campanarios cuya construcción duró treinta y tres años. El techo está decorado con frescos que cuentan la vida de San Patricio. En los alrededores de esta catedral se encuentra el antiguo hospital, actualmente sede de la Queen´s University de Armagh, y la Biblioteca Pública Robinson, fundada en 1771 donde encontraremos cartas manuscritas de Jonathan Swift y una edición original de Los Viajes de Gulliver.

Un camino nos lleva hacia la catedral protestante de San Patricio; es más antigua, y se dice que aquí se construyó la primera iglesia de Armagh en el siglo V.   Los planos son de 1268; diecisiete veces fue destruida y otras tantas reconstruida. Alberga impactantes monumentos funerarios en mármol blanco, de los siglos XVII y XVIII.

Es momento de tomar un pequeño descanso; nos dirigiremos al Mall, gran espacio verde en la parte más baja de la ciudad. Está rodeado de importantes edificios, como el Palacio de Justicia, de estilo gregoriano; la Gaol, antiguo cuartel que sirve actualmente como prisión y el Royal Irish Fuseliers Museum, con colecciones sobre la historia militar. En el lado este se encuentra el museo municipal, pequeño y clásico, que alberga utensilios y trajes del siglo XIX y un collar realizado con cajas de reloj.

Si seguimos por College Hill unos doscientos metros llegaremos a un parque que conduce al Planetario, creado en 1789, con una cúpula de 15 metros de diámetro construida en 1968.

No dejemos de visitar el Palacio Demesne, al sur de la ciudad, que alberga actualmente oficinas municipales; veremos una exposición con actores vestidos de época que relata la vida cotidiana del arzobispado en 1776.  Los jardines tienen espacios de recreo y áreas para picnic, y también un sector para disminuidos visuales que permite disfrutar del parque con otros sentidos.

Es muy fácil llegar a Armagh, en autobús desde Belfast o Dublin; moverse dentro de la ciudad será sencillo, a pie o en bicicletas que se pueden alquilar. Si la idea es quedarse, cuenta con hoteles y alojamientos en el pueblo para todos los gustos y presupuestos, y si viajan en grupo o no son demasiado exigentes, hay un albergue juvenil en un edificio moderno cerca del centro.   Comer no será problema: hay restaurantes de comida clásica y uno que permite saborear una buena comida en un entorno cargado de historia.

Foto: Vía Panoramio

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